Brote, el restaurante que ha convertido el cochinillo en su gran seña de identidad

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Más allá de los restaurantes del casco histórico o de las zonas más turísticas, Córdoba guarda otros espacios gastronómicos repartidos por sus barrios. Espacios que han sabido construir una clientela fiel gracias a una propuesta basada en el producto, el trato cercano y una cocina que huye de las modas pasajeras. Entre ellos destaca Brote en la carretera de Santa María de Trassierra. Un establecimiento en el que disfrutar de mariscos, pescados y carnes sin necesidad de ir al centro de la ciudad. Su propuesta combina elaboraciones clásicas con la técnica del chef Simo Saber, responsable de la cocina. Uno de los grandes atractivos del local es también su amplia terraza, un espacio de cerca de 400 metros cuadrados desde el que se pueden contemplar vistas hacia Sierra Morena mientras se disfruta de una carta pensada para compartir y alargar la sobremesa. Sin embargo, si hay un plato que ha logrado situar a Brote en el mapa gastronómico cordobés, ese es su cochinillo asado. El restaurante ha convertido este clásico de la gastronomía castellana en una de sus especialidades más conocidas en la zona. Sus piezas son asadas lentamente durante horas siguiendo un proceso inspirado en la tradición segoviana. El resultado es una carne extremadamente tierna y una piel crujiente que se ha ganado el favor de numerosos clientes. De hecho, el cochinillo puede degustarse tanto entero como en cuartos, convirtiéndose en una de las opciones más solicitadas para las comidas en grupo. La pasión de Brote por este producto ha dado lugar además a una curiosa propuesta que ha llamado la atención de muchos aficionados a la cocina. Bajo el nombre de «Jueves de Caldo», el restaurante entrega gratuitamente a quienes lo solicitan el jugo concentrado que se genera durante el asado de sus cochinillos. Este caldo, rico en sabor y gelatina natural, puede utilizarse para enriquecer guisos, sopas, salsas o arroces. Los interesados únicamente deben acudir con su propio recipiente, una iniciativa que además fomenta el aprovechamiento integral del producto y reduce el desperdicio alimentario. Aunque el asado sea el gran reclamo de la casa, la carta de Brote va mucho más allá. Entre sus entrantes destacan propuestas como las croquetas de cochinillo , el pulpo a la gallega , las alcachofas con foie micuit o las anchoas sobre pan de la casa. Los amantes del marisco también encuentran una amplia selección que incluye ostras de Normandía , gamba roja alistada, almejas , berberechos, navajas y vieiras gallegas. En el apartado de pescados figuran elaboraciones como la corvina salvaje al horno , el bacalao o la suprema de salmón . Para quienes prefieren la carne, además del cochinillo, la carta incorpora presa ibérica de bellota, presa con queso fundido o solomillo de vaca gallega. Brote es uno de esos ejemplos de Córdoba en los que se demuestra que también se pueden comer bien lejos de los circuitos más turísticos de la ciudad.