La Red de Apoyo a Inmigrantes Dimbali de Jerez ha puesto en marcha una campaña de recogida de libros usados para nutrir su mercadillo solidario, un espacio que abre cada viernes y sábado en su sede de la Plaza del Arenal y que se ha convertido en el principal motor de financiación de la entidad. Lo que puede parecer un gesto sencillo —desprenderse de libros que ya no se van a leer— se convierte, a través de esta iniciativa, en una herramienta concreta de apoyo a personas inmigrantes sin recursos en la ciudad de Jerez.Los fondos recaudados a través de la venta de libros se destinan íntegramente a sufragar necesidades reales y urgentes: pago de traducciones juradas, tasas de extranjería, formación, ayudas de alimentos y apoyo al alquiler, entre otras. Una batería de gastos que para muchas personas inmigrantes resulta insalvable sin ayuda externa y que Dimbali cubre gracias, precisamente, a lo que los jerezanos deciden donar. El dato más llamativo de su modelo de funcionamiento es que la asociación no recibe subvenciones de ningún tipo: se autofinancia completamente con lo que genera el mercadillo, lo que convierte cada libro donado en un acto de solidaridad directa y transparente.Cómo donar: presencial o con recogida a domicilioEl mercadillo solidario se encuentra en la sede de la Red Dimbali, ubicada en la planta de baja del edificio de los sindicatos, con acceso a través de la biblioteca de la CNT, en la Plaza del Arenal. Abre sus puertas cada viernes y sábado, y cualquier persona que quiera donar libros puede acercarlos directamente a la sede en esos días. Para quienes no puedan desplazarse, la asociación también ofrece la posibilidad de concertar una recogida a domicilio contactando con el teléfono 617 407 082.Pero la iniciativa va más allá de la simple venta. Muchos de los libros recibidos que no encuentran comprador no se desechan: se donan a centros educativos y a personas lectoras sin recursos, dando así una segunda vida útil a los ejemplares y ampliando el impacto social de cada donación. De este modo, un mismo libro puede pasar de una estantería olvidada a financiar la tasa de extranjería de una persona o a llegar a las manos de un alumno que no podría permitirse comprarlo.