Ocho años después de que Pedro Sánchez llegara al poder gracias a la primera moción de censura exitosa de la democracia española, el 1 de junio de 2026 encuentra al presidente del Gobierno en uno de los momentos más delicados de toda su legislatura.Fue el 1 de junio de 2018 cuando el Congreso de los Diputados aprobó aquella moción que desalojaba a Mariano Rajoy del Palacio de la Moncloa, impulsada por el PSOE tras la sentencia del caso Gürtel, que condenó al Partido Popular como entidad jurídica por lucrarse con una trama de corrupción. Aquel día abrió una era. Este aniversario la encuentra sometida a una presión sin precedentes.La efeméride coincide con una semana marcada por nuevas actuaciones judiciales sobre el PSOE: la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, pendiente de declarar ante la Audiencia Nacional los próximos 17 y 18 de junio; las investigaciones del denominado caso Leire, que llevaron a la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil a la sede federal socialista; y los casos que siguen afectando tanto a la esposa, Begoña Gómez, como al hermano de Pedro Sánchez. A ello se suma que el encargado de defender aquella moción en el pleno, el entonces secretario de Organización José Luis Ábalos, se encuentra actualmente en prisión por su presunta implicación en el caso Koldo.El PP presiona pero no tiene votos para una nueva mociónEn este escenario, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha vuelto a elevar la presión esta semana con una declaración rotunda: "Haré todo lo posible para cambiar al Gobierno. Y cuando digo todo, es todo". Sin embargo, no ha dado el paso de presentar una moción de censura porque no cuenta con los apoyos necesarios para sacarla adelante. Ni Junts ni el PNV, que han dado por terminada la legislatura tras los últimos episodios judiciales, se han abierto a respaldar una iniciativa en la que tendrían que votar junto a Vox.Sánchez, por su parte, ha reiterado lo que viene repitiendo durante toda la legislatura: no tirará la toalla y no adelantará las elecciones. Lo previsible es que lo repita en la comparecencia que ha solicitado ante el Congreso, que podría celebrarse el 24 de junio, justo tres días antes de la reunión del Comité Federal del PSOE. Desde el Gobierno, el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha alertado esta semana de una operación para intentar derribar al Ejecutivo por "métodos no democráticos".El jefe del Gobierno autonómico, Emiliano García-Page, preside este domingo en Cuenca el acto del Día de Castilla-La Mancha.-ÁLVARO DEL OLMO / EFE Illa proclama a Sánchez "referente moral" mientras García-Page reivindica las institucionesPero si algo ha evidenciado este domingo es que dentro del propio socialismo coexisten lecturas muy distintas de la situación. En la Festa de la Rosa celebrada en Constantí (Tarragona), el presidente de la Generalitat y líder del PSC, Salvador Illa, salió en defensa cerrada del jefe del Ejecutivo. "Ni nos doblamos, ni nos rendimos", proclamó, antes de asegurar que los socialistas no tienen "ningún miedo a la justicia" y de elevar a Sánchez a la categoría de "referente moral" y de "dignidad" para Europa y el mundo. "Nosotros, al lado del presidente Pedro Sánchez", zanjó.Un tono muy diferente al de Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha y una de las voces más críticas del socialismo español con la dirección del partido. En el acto del Día de Castilla-La Mancha, celebrado en el Teatro Auditorio 'José Luis Perales' de Cuenca, García-Page defendió que "España no es un Estado fallido" y reivindicó con firmeza el papel de las instituciones: el Poder Judicial, la Fiscalía, las fuerzas armadas, la Guardia Civil y la Policía Nacional. "La verdad no admite muros de ningún tipo", subrayó, en lo que muchos leyeron como un mensaje de apoyo implícito a quienes investigan al PSOE.García-Page apeló también al espíritu de la Transición como método y como modelo, lamentando que España se encuentra hoy "en el momento más alejado" de aquel espíritu de pacto y consenso que el mundo reconoce y admira. Habló de frentismo, de cordura y, con cierta ironía, recomendó la lectura de El Quijote a quienes "hablan de manuales. O los escriben". Se mostró convencido, no obstante, de que "saldremos".El contraste entre ambos dirigentes socialistas dibuja con nitidez las distintas almas de un partido que afronta su aniversario más incómodo. Aquella moción de 2018 fue apoyada por 180 votos; la última investidura de Sánchez, en noviembre de 2023, salió adelante por 179. Hoy, con Junts, el PNV y Coalición Canaria alejados del Gobierno, ese bloque se ha roto. Y sin presupuestos posibles a la vista, el octavo aniversario de la llegada de Sánchez al poder se celebra en un país que mira hacia el 24 de junio y el Comité Federal como las próximas citas clave de una legislatura que nadie sabe ya cómo ni cuándo terminará.