Investigadores del KAIST desarrollaron una estructura de carbono mesoporoso bidimensional que permite a las burbujas de hidrógeno y oxígeno escapar del electrolizador sin bloquear la reacción. El resultado: más de 1.000 horas de funcionamiento estable, menor uso del costoso metal rutenio y un rendimiento que supera los objetivos de eficiencia fijados para 2026 por el DOE estadounidense