Román Carrasco tiene 84 años, vive en Humacao (Puerto Rico) y su casa se ha convertido sin pedirlo en uno de los escenarios más fotografiados del mundo. Su vivienda inspiró 'La Casita', el elemento más icónico de la gira de Bad Bunny, y ahora reclama seis millones de dólares por ello. Una historia que arrancó con un simple permiso para rodar un cortometraje y ha terminado en los tribunales.La demanda va dirigida contra el cantante y tres empresas de su entorno: Rimas Entertainment, Move Concerts PR y A1 Production. Carrasco les acusa de haber ignorado los límites del acuerdo original y de haberse enriquecido ilícitamente con la imagen de una propiedad ajena. El escrito jurídico fue recogido el pasado mes de septiembre por Los Angeles Times.El origen de todo está en Debí tirar más fotos, el último disco de Bad Bunny y el cortometraje asociado a él. La directora del proyecto, Mayna Magruder Ortiz, explicó que la recreación fue diseñada para integrar bailarines en el tejado y en el interior, manteniendo los elementos típicos de una casita de campo puertorriqueña. Carrasco dio su visto bueno, aunque según recoge la demanda, sin conocer en detalle cómo se usaría su imagen.De un corto a una gira mundialLo que vino después no estaba en ningún contrato. La imagen de la vivienda acabó estampada en productos de merchandising y la recreación se replica cada noche en estadios de todo el mundo. Según el escrito, la propiedad ha aparecido en "decenas y/o cientos de publicaciones en redes sociales y de venta de productos" sin que su propietario reciba compensación alguna.Bad Bunny performing "Tití Me Preguntó" at his 2nd concert in Madrid. pic.twitter.com/e9DEhe88BC— Access Bad Bunny (@AccessBadBunny) May 31, 2026La situación ha afectado además a la vida cotidiana de Carrasco. Desde la grabación del cortometraje, fans del artista visitan regularmente su casa en Humacao para hacerse fotos y vídeos frente a ella. Una afluencia que el propietario no pidió ni esperaba y que la demanda describe como una invasión de su privacidad.El show sigue, el juicio tambiénMientras el caso avanza en los tribunales, 'La Casita' sigue siendo el momento cumbre de cada concierto. Es el escenario del segundo acto de la gira, donde Bad Bunny interpreta algunos de sus temas más populares como Tití me preguntó o Me porto bonito, y donde desfilan invitados de lujo cada noche.En los conciertos de Madrid han subido a su porche rostros como Ester Expósito, Ana de Armas, Chiara Ferragni, Marta Ortega o Los Javis, entre otros. El público la aplaude, la fotografía y la convierte en viral. A miles de kilómetros, Román Carrasco, el hombre que un día abrió las puertas de su casa para una grabación, espera que los tribunales le den la razón.