La sombra del bambú también educa: colegios andaluces dan una lección al cemento para combatir el cambio climático

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Desde que el cambio climático se ha convertido en una realidad que solo discuten los terraplanistas, o desde que las nuevas generaciones soportan con menos deportividad estudiar con las altas temperaturas primaverales, los centros educativos andaluces se han acostumbrado a que, un año de cada dos, haga el mismo calor en mayo que en agosto. Hoy termina el mes pero no el curso, y los colegios e institutos de buena parte de Andalucía no solo han alcanzado el cenit de su consumo en aire acondicionado dentro de sus aulas, sino que la mayoría de ellos se han visto obligados a buscar la sombra en sus patios, porque los recreos o la asignatura de educación física se antojan impracticables mientras se superan los 30 grados bajo un sol canicular que no entiende de horarios.Las asociaciones de madres y padres de alumnos llevan décadas invirtiendo en soluciones a medio plazo para combatir los cada vez más frecuentes golpes de calor en plena primavera, con toldos y pérgolas cuya financiación ha terminado asumiendo la propia administración, consciente del serio montante que supone este tipo de instalaciones en unas edificios concebidos tantas veces en el siglo pasado, cuando ni siquiera los estudios de arquitectura tenían asumido que las jornadas escolares bajo un sol de plomo no solo limitan las posibilidades educativas y de convivencia, “sino que además agravan los efectos del cambio climático en el entorno escolar, convirtiendo estos espacios en zonas poco habitables durante buena parte del curso”, tal y como ha denunciado esta semana en Jerez La Confluencia (IU y Ganemos), que ha llevado al pleno del Ayuntamiento una propuesta de renaturalización de los patios escolares para sustituir las grandes superficies de cemento por espacios verdes con vegetación, sombra natural, agua y zonas de juego inclusivas adaptadas al cambio climático.La solución de la carpa o el toldo es la más habitual en los patios de los colegios e institutos andaluces.- La iniciativa de estas formaciones políticas jerezanas parte de la toma de conciencia de que la mayoría de los centros escolares de Jerez fueron construidos en un contexto en el que no existían criterios de sostenibilidad, adaptación climática ni bienestar térmico, con el resultado de patios dominados por amplias superficies de hormigón y escasa o nula vegetación. Mucha pista deportiva sin un árbol a la vista.El colegio Palenque, de Los Palacios y Villafranca, ha apostado esta misma semana por plantar bambú en su patio.- La iniciativa ha ido al pleno municipal con el respaldo de experiencias contrastadas en otros municipios, donde la transformación de patios escolares ha demostrado ya que cambiar el cemento por naturaleza no es una cuestión estética, sino de salud, bienestar y justicia educativa. Y, por si fuera poco, también de educación en sí, pues empieza a cuestionarse qué tipo de valores se le está inculcando a un alumnado acostumbrado a solucionar el calor a golpe de aire acondicionado desde las ocho o las nueve de la mañana; que ve natural combatir las altas temperaturas con el consumo desaforado de energía eléctrica mientras recibe en clase el contradictorio mensaje de que las nuevas generaciones son por fin conscientes de la importancia del equilibrio ecológico.85 millones para bioclimatizaciónEl problema de fondo no parece ser el dinero, desde luego, porque la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional de la Junta de Andalucía arrancó este curso escolar con el plan Mejora tu centro, dotado inicialmente con 55 millones de euros y que se sumaba al Plan de bioclimatización que se ha ampliado este curso con una dotación de 30 millones, lo que ha permitido actuar en otros 80 centros públicos nuevos, hasta alcanzar los 572. 85 millones en total en lo que va de curso.La Junta saca pecho al recordar su estrategia global para modernizar en este sentido las infraestructuras educativas, pues desde 2019 se han ejecutado más de 2.600 actuaciones con una inversión acumulada de 580 millones de euros.La consejera, María del Carmen Castillo, subrayó que estas inversiones tienen como finalidad “garantizar que el alumnado pueda aprender en condiciones dignas y adaptadas a la realidad climática de Andalucía” y que “las aulas sean espacios más cómodos, saludables y sostenibles”.La alternativa a la carpa es cada vez más habitual en los centros educativos andaluces.- En la Junta hablan ahora de “confort térmico”, y dan libertad absoluta para que cada centro, una vez que recibe su partida económica, sea autónomo para decidir en qué va a invertir el dinero en función de sus necesidades. “Dada la diversidad climática de Andalucía”, señalan en la Consejería, “esta descentralización garantiza que cada centro pueda implementar soluciones personalizadas y ágiles, como la instalación de toldos, porches o sistemas de aire acondicionado”. Lo cierto es que estas medidas son las más habituales, aunque exista una corriente que las tacha de pan para hoy y hambre para mañana.  A la sombra del bambúComo alternativa a tanta construcción de cemento, tanta carpa metálica y tanto toldo, las empresas sevillanas La Urdimbre y La Bambusería llevan el mismo tiempo que la Junta invirtiendo en bioclimatización pero a su manera: usando el bambú como aliado. Su objetivo es convencer a toda Andalucía de los beneficios de esta sombra natural, aunque de momento lo hayan hecho con muchísimos colegios de Andalucía Occidental y muy especialmente de la provincia de Sevilla, precisamente donde más aprieta el Lorenzo.La Urdimbre, de Manuel Benítez, es un estudio de arquitectura, mientras que La Bambusería, de Manuel Trillo y Antonio Vega, es un equipo de biólogos que consiguió romper el tópico de que el bambú fuera una especie invasora por el uso incontrolado de aquella especie tan vendida en grandes superficies hace años que causó verdaderos problemas en jardines públicos y privados. Pero es que existen 200 especies de bambú, y Trillo y Vega llevan una década investigando sobre ellas hasta seleccionar cuáles son las de un crecimiento espectacularmente rápido que, encima, no son invasivas.Manuel Trillo y Manuel Benítez se aliaron hace más de un lustro para ofrecer soluciones vegetales de sombra gracias al bambú.- Primero fue la transformación de esa parcela en Torre de la Reina, una pedanía de Guillena -entre Alcalá del Río y La Algaba-, que pasó de páramo a vivero y de vivero a bosque en solo unos años. Y luego fue la alianza entre arquitectos que llevaban años buscando sombra en los colegios y biólogos que también llevaban años amasando la solución en forma de semillas y que ahora son capaces de contarles a los más pequeños el cuento de las habichuelas mágicas en tiempo real. No en vano, las especies seleccionadas por La Urdimbre y La Bambusería, que funcionan al alimón y que son reclamadas por cada vez más colegios y ayuntamientos, pueden crecer 15 o 20 metros en un plazo de solo tres años.Hasta un metro diario de crecimientoNo es ficción, sino pura biología. “Cuando hablamos de bambú lo hacemos de una especie vegetal con unas peculiaridades asombrosas, como el récord de crecimiento de hasta un metro diario de algunas especies”, explican en La Bambusería. “Nuestros niños se han quedado asombrados al comprobar, de un día para otro, cómo las plantas que pusimos la semana pasada han crecido quince o veinte centímetros en un solo día”, corrobora José Manuel Pérez, el director del colegio público Palenque, en Los Palacios y Villafranca, que ha sumado a la fiesta de sus 25 años de historia la de plantar cinco bambúes en el patio como alternativa natural a otros métodos más artificiales de conseguir la deseada sombra.Los escolares de Los Palacios, a los que les dará tiempo ver crecer a sus bambúes, bautizados con nombre propio esta semana.- El boca oído ha sido eficiente en este municipio sevillano desde que otro director, Manuel Deco, del CEIP Félix Rodríguez de la Fuente, predicó los beneficios del bambú entre sus colegas hace menos de un año. Ahora también el colegio Picasso se ha apuntado al proyecto.“Estamos aprovechando las partidas que la Junta ha concedido con el plan que llaman Confort Térmico porque nos parece muy positivo invertir en naturaleza y creo que es coherente todo lo que sea plantar árboles”, insiste José Manuel Pérez, encantado con que sus alumnos hayan recibido con tanto entusiasmo a estos nuevos seres vivos, compañeros de patio a los que incluso han bautizado: “Corazón”, “Bambulenque”, “Arbolenque”, “Súper bamb” y “Semilla eterna”. Este último nombre ha sido en honor a una joven maestra fallecida recientemente.El alcalde de Mairena del Aljarafe, Antonio Conde, fue de los primeros en apostar por el bambú para los colegios de su localidad.- Cada árbol ha costado en torno a 500 euros, pero el precio, que puede parecer elevado en primera instancia, se relativiza enseguida si se piensa en la garantía de su crecimiento porque ya viene el plantón y no hay que esperanzarse en el azar de las semillas o en que los mismos alumnos que los han plantado aprovecharán su sombra en los próximos cursos, pues “es muy común que los chicos lamenten sembrar árboles en los patios de sus colegios pero que luego sean sus hermanos pequeños u otras generaciones futuras quienes aprovechen sus sombras”, advierte Manuel Benítez.El doble de oxígenoEn la finca de La Bambusería, donde salen los plantones que se están llevando a cada vez más colegios, el espectáculo natural es ya sobresaliente. El bambú genera dos veces más oxígeno que cualquier otro árbol, y su captación de dióxido de carbono es de hasta tres veces más. De ahí que esté pensando seriamente en el bambú, esta especie de origen asiático tan extendida ya por países europeos, como solución a los retos de un futuro más sostenible. Las dos especies que se están generalizando en los colegios andaluces son la esbelta y vertical, que funciona como pantalla y arroja una sombra alargada inimaginable con otras especies, y la que tiene una copa tan amplia que arroja una sombra en forma de champiñón capaz de generar hasta cien metros cuadrados de bienestar, es decir, hasta aulas al aire libre. “La ventaja de estas especies es que, además, tienen una raíz que crece poco y en vertical”, advierte Antonio Vega. Mediante la colocación estratégica de bambúes se puede bajar la temperatura ambiental en hasta ocho grados.Las ventajas se diversifican porque no producen alergias, pues solo florecen una vez cada siglo, no requieren podas ni se ven afectados por plagas o enfermedades, requiere una red de riego sencilla de instalar y se abonan una sola vez al año.El vivero de La Bambusería, en la Vega del Guadalquivir, es hoy por hoy un espectáculo natural.- Primero fueron los consejos escolares de colegios del Aljarafe sevillano los que apostaron claramente por esta solución natural del bambú, como algunos del municipio de Bormujos. Pero luego se apuntaron al carro municipios enteros, con una filosofía general de sombra natural para todos sus centros educativos, como Mairena del Aljarafe, cuyo ayuntamiento gobernado por el socialista Antonio Conde apuesta por llevar al bambú próximamente en un parque infantil. Y el boca a boca ha ido haciendo el resto, en un proceso de crecimiento para La Urdimbre y La Bambusería que va pareciéndose al del propio bambú, pues solo en lo que va de curso se han apuntado al carro mágico del bambú colegios sevillanos como el Juan XXIII de Marchena, el Pedro Garfias de Écija, La Paz de La Rinconada o El Manantial de Sevilla capital, además de institutos públicos como el Chaves Nogales de Sevilla o el Paterna, en el pueblo gaditano de Paterna de Rivera.“Para este verano, ya tenemos pendiente plantar en el colegio San Roque de Villablanca, en Huelva; en el cole Isabel Esquivel de Mairena del Alcor y en el Pelaluenga de El Castillo de las Guardas”, señala Manuel Benítez, medianamente satisfecho con que los ayuntamientos se estén empezando a dar cuenta de que “no se trata de conseguir sombra mediante toldos o de soluciones constructivas para bajar la temperatura, pues lo único que lo puede hacer de una manera eficiente, barata, sostenible y duradera son los vegetales como el bambú”.Las dos empresas aliadas mediante el bambú han llegado incluso a colegios de Huesca esta pasada semana, aunque reconocen que “donde más funciona este tipo de árboles es precisamente en Andalucía porque sus raíces no soportan temperaturas por debajo de los -5ºC.La última solución para sombras con bambúes es la basada en el empleo de una jardinera móvil con un volumen de tierra de un solo metro cúbico que permite su ubicación estratégica en aquellas áreas del patio donde la sombra sea más necesaria en cada momento. Así, mediante el transporte del macetón o jardinera con ruedas, es posible crear zonas con sombra vegetal en áreas con pavimentos no naturales como patios con losas de hormigón.