El visto bueno a Israel

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El 25 de mayo leí un titular que decía “El presidente israelí alerta de la brutalización y la violencia de los colonos en Cisjordania”. Que Isaac Herzog dijera eso me llamó la atención, casi me sorprendió, pero a continuación recordé la mala imagen que Israel suscitó con el trato de Ben Gvir, ministro de Seguridad, a los activistas de la Flotilla. El escándalo de imagen que eso ha supuesto para Israel: los países europeos desmelenados convocando a los embajadores israelíes, aunque no llegan a la resolución de suspender el Acuerdo de Asociación con Israel. Si hasta “EE.UU. critica las “despreciables acciones” de Ben Gvir ...”, según otro titular.Israel se esmera en trabajarse la “dulce” apariencia: industria del entretenimiento, competiciones deportivas, participación en organismos europeos, justificación y racionalización de todas sus agresiones..., y EE.UU. la suya con la Junta de Paz. Todo para que venga un impresentable a echárselas por tierra: muchos miles de millones cuesta la Hasbara. Por tanto, no se trata de que el presidente israelí vea la actuación de los colonos o su ministro de Seguridad contra toda moral, sino como meteduras de pata de calado.“Hasbara” es la campaña de relaciones públicas de Israel desde hace décadas. Un conjunto de estrategias y manipulaciones, que necesita que funcione impecablemente, para justificar cualquier acción contra el pueblo palestino ante la comunidad internacional: “su necesaria” ocupación del territorio palestino (Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este) y lo que a día de hoy constituye el genocidio de la población palestina mediante el uso de todo tipo de armas: militares o de la vida cotidiana (restricciones de agua, alimentos, combustible, etcétera). Y los desplazamientos forzados de la población, consecuencia por igual de órdenes o ataques del ejército israelí como de las agresiones de los colonos en Cisjordania.Ben Gvir insta a Netanyahu a dar un puñetazo en la mesa de TrumpLa ultraderecha israelí no duda en acogotar a Netanyahu, en cuanto puede, de la mano de su ministro de Finanzas, Smotrich, y de su ministro de Seguridad Nacional, Ben Gvir, ambos residentes en asentamientos ilegales de Cisjordania y que animan públicamente a los colonos a hacerse con territorio palestino y crear nuevos asentamientos (ilegales); además gustan de profanar lugares sagrados para los musulmanes, llevando a cabo actos públicos de exaltación sionista (que no judía). Por sus bocazas han salido verdaderas aberraciones contra los palestinos y la dignidad humana.La última: Ben Gvir insta a Netanyahu a dar un puñetazo en la mesa de Trump y entrar a saco en Líbano para cambiarle la frontera más allá del río Litani; y ya de paso cortarle la electricidad al país (eso por lo que Europa pone el grito en el cielo y llama terrorista a Rusia cuando esta se lo hace a Ucrania). Tampoco hace mucha falta que aconseje a Netanyahu, su gobierno ya ha hablado claro sobre Líbano y un posible acuerdo entre EE.UU. e Irán: firmen lo que firmen, se reservan el derecho de libertad de acción según lo que consideren conveniente.Quizá por aquello del “derecho a defenderse” que ha dejado en Gaza decenas de miles de muertos (siendo más de veinte mil menores y bebés), miles de amputados, miles de huérfanos, el territorio reducido a escombros y todo lo que ustedes saben. Hay expresiones que habría que borrar de la lengua, como la anterior, y como “alto el fuego”, que es una cosa que dice la comunidad internacional que hay en Gaza y sirve a Israel para atacar de diversas formas y bombardear a diario toda la Franja de norte a sur pasando por el centro. Y ahora también a Líbano, cuyo “alto el fuego” acordado en abril con Israel ha dejado a día de hoy más de 3.300 muertos, incluido numerosos menores y personal sanitario.Europa todavía sigue dudando si romper el Acuerdo de Asociación con IsraelTengo la impresión de que ahora EE.UU. quiere deshacerse de Netanyahu para pactar sin trabas con Irán, y la moneda de cambio es dar carta blanca a Israel para hacer lo que quiera en la Franja de Gaza y en Líbano (y en Cisjordania y Jerusalén Este de paso y hasta puede que en Siria). Ayer mismo leí que Netanyahu ha ordenado tomar hasta el 70 % de la Franja de Gaza. Ante los descontentos ha respondido que paso a paso, empezamos por ahí y ya seguiremos. Quizá esa sea la función de los más de treinta puestos militares que ha establecido el ejército israelí a lo largo de la Línea Amarilla. Por otra parte, recuerdo que el ministro de Defensa israelí dijo hace unos días que había que impulsar un "plan de emigración voluntaria" de la población gazatí, o lo que es lo mismo, una limpieza étnica del territorio palestino para anexionárselo. En cuanto a Líbano, los ataque son diarios y siguiendo un patrón que ya conocemos de Gaza: asesinato de civiles y personal sanitario, bombardeos de aldeas y viviendas, desplazamientos forzados de la población con lo puesto, amenaza de cortar la electricidad al país... con la intención no solo de quedarse con la parte sur de Líbano, sino un poco más. Va tomando forma más allá de las palabras el proyecto sionista del Gran Israel.Y la cosa es que Europa, a pesar no solo de saber que ocurren las cosas, y pese a que ya ni siquiera guarda las apariencias, todavía sigue dudando si romper el Acuerdo de Asociación con Israel. Volviendo a Hasbara, a esa maquinaria tan diversa como multimillonaria de lavado de imagen israelí: por el comportamiento de la Unión Europea, ¿“lavan” también a sus máximos exponentes y no solo a los políticos? Porque de sanciones a Israel, nada, ni políticas, ni económicas, ni deportivas, ni musicales, ni nada de nada. Y la siguiente pregunta que me hago es ¿cómo o con qué los “lavan”?Entre lo que le cuesta su “higiene” a Israel y el enorme aumento aprobado de su presupuesto de Defensa para este año, no me queda más remedio que pensar que la industria armamentística y tecnológica les da para mucho, y no es cosa de perder a los clientes europeos. ¿Y entra dentro del presupuesto de “aseo de imagen” que el señor Mladenov, director ejecutivo de la Junta de Paz, y los veintitantos países que hicieron donaciones millonarias a esta, estén calladitos como niños buenos ante las declaraciones anexionistas de Netanyahu y las intenciones de limpieza étnica de su gobierno?En un artículo publicado en Al Jazzera, “para Gaza, la alegría del Eid es ahora una forma de resistencia”, la periodista y profesora de Gaza Ohood Nassar relata cómo se han encarecido los alimentos en la Franja hasta diez veces más, pero la gente sigue yendo al mercado a buscar el chocolate, las nueces, un poco de cordero... para celebrar la festividad más importante del año. La que por aquí conocemos como Fiesta del Cordero. Y como ruido de fondo de las compras, el de los aviones israelíes y el estruendo de las bombas al otro extremo de la calle, y la huida de la gente del mercado.Pero parte de estas personas volvieron para seguir con sus compras e Israel volvió a bombardear en las cercanías minutos después. Al poco, la gente volvió de nuevo y el mercado estuvo lleno de bullicio hasta la madrugada, de quienes podían comprar y de quienes no: “aferrarse a fragmentos de alegría”, lo define la autora. “En verdad, somos un pueblo que ama la vida”. Fueron asesinadas en ese bombardeo seis personas y una veintena herida. Ohood Nassar termina su artículo diciendo: “No celebramos el Eid porque estamos bien, celebramos porque todavía estamos vivos. Y creemos que nuestra celebración en sí misma es una forma de resistencia”.