Feijóo opta por una oposición de perfil bajo ante la crisis del PSOE pese a las presiones internas

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Alberto Núñez Feijóo es acusado, desde que desembarcó en Madrid en 2022 tras trece años seguidos gobernando la Xunta de Galicia con mayoría absoluta, de una cosa y de prácticamente su contraria. Muy duro para muchos en ocasiones, y muy blando para otros, en lo que sin duda es el sino de todo aquel que ocupe un despacho en la séptima planta de Génova. En las dos últimas y tumultuosas semanas, después de la imputación del ex presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que ha vuelto a poner patas arriba la vida pública española, a lo que siguió esta misma semana el registro en la sede del PSOE de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, Feijóo ha medido más que nunca sus actos y sus palabras, sobre todo sus actos. Y pese a las presiones internas, y a las de las órbitas intelectuales de la derecha, ha hecho y dicho más bien poco, comparado sobre todo con lo que se le reclama o con lo que él mismo dijo e hizo, esto último sobre todo, el año pasado, cuando el estallido del caso Cerdán ya puso en solfa como nunca antes a Pedro Sánchez, quien sin embargo decidió seguir adelante. Seguir leyendo....