El nombre de Lola Flores apareció en las listas de contribuyentes que no habían presentado la declaración de la renta. Lo que vino después marcaría uno de los episodios más turbulentos de su vida. El programa Anatomía de..., conducido por Mamen Mendizábal, ha revisitado aquel proceso con dos de sus protagonistas directos.Los problemas comenzaron en 1987, cuando la Fiscalía reclamó a la artista una fianza de 145 millones de pesetas por un presunto delito fiscal. No se trataba solo de una deuda pendiente: Lola Flores no había presentado nunca la declaración de la renta desde que entró en vigor la obligación. Diez años sin hacerlo, con el agravante de una posible pena de prisión sobre la mesa.Durante el juicio, la propia artista reconoció no tener claro nada de aquello. "Yo sé que he pagado toda la vida", respondió cuando le preguntaron por los ejercicios comprendidos entre 1982 y 1985."Me ha asustado cuando me he visto"El fiscal del caso, Luis Jordana de Pozas, ha revivido en el programa aquellos días con una mezcla de rigor y humor. Al ver las imágenes del juicio, él mismo se sorprendió de su tono. "Hemos visto un momento de mi interrogatorio y parece que la estoy abroncando. No la estoy abroncando", ha aclarado.La explicación tiene más de anécdota que de dureza: el juicio se celebró en una enorme sala con techos muy altos y acústica complicada. "Yo no sé si esta mujer tenía alguna dificultad de audición, pero es que no me oía. Entonces yo tenía que hablar muy alto", ha recordado entre risas."Chiquillo, cantidad de datos te cabe en la cabeza"Más allá del procedimiento, el fiscal guarda un recuerdo muy distinto al de la condena. En su primer encuentro, él rondaba los 30 años y ella ya era una de las artistas más populares del país. "Me llamó 'chiquillo'", ha contado. Después pasó a tratarlo de "señor fiscal", pero aquella primera impresión nunca se le olvidó.Quienes la conocieron de cerca coinciden en ese retrato humano. Su mánager entre 1992 y 1995, Mariola Orellana, recuerda su "generosidad extrema" y su facilidad para ganar dinero. El propio Jordana de Pozas resume con una frase lo que pensaba de ella al margen del caso: "Fuera de su conducta fiscal, era una mujer admirable. Trabajaba como una loca".