Reconstruir tablillas hititas siempre fue un trabajo lento, casi artesanal, reservado a especialistas capaces de detectar pequeñas diferencias en marcas sobre arcilla. Ahora, una inteligencia artificial entrenada con millones de caracteres cuneiformes está cambiando por completo ese proceso: ya puede distinguir la “caligrafía” individual de escribas que vivieron hace 3.500 años.