Ocho años de la moción de censura que dio el Gobierno a Pedro Sánchez

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Ocho años después de la moción de censura que derribó a Mariano Rajoy —presentada en nombre de la regeneración y la ejemplaridad—, España vive una situación que entonces habría sido inimaginable. Desde mi punto de vista, el actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha cruzado en este tiempo una serie de líneas rojas institucionales, éticas y democráticas: indultos sin arrepentimiento, una amnistía negociada con un prófugo de la Justicia, un giro unilateral en el Sáhara, el entorno familiar investigado, un expresidente imputado —para sorpresa de muchos de los que le consideraban un referente, resucitado políticamente por Sánchez y en quien sigue confiando plenamente, aferrándose a la presunción de inocencia— o, una línea roja tan marcada en nuestra trabajada democracia, como pactos con quienes hablan de presos a cambio de votos.Lo que antes era inasumible hoy parece —o esa es, al menos, la percepción— haberse normalizado. Lo que antes era impensable hoy es rutina política.Ocho años después de la moción, llega el primer impensableEl 1 de junio de 2018, el exministro y entonces secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, defendió en el Congreso la moción de censura contra Mariano Rajoy tras la sentencia del caso Gürtel. Aquella moción se presentó como un acto de higiene democrática: regeneración, ejemplaridad y fin de la corrupción. Ocho años después, ese mismo dirigente, y amigo personal de Sánchez, se encuentra en prisión preventiva, a la espera de la resolución judicial de un procedimiento por presunta corrupción. dejémoslo ahí.El símbolo de la regeneración convertido en el primer impensable de esta etapa. Segundo impensable: indultos sin arrepentimiento: "Lo volveremos a hacer"El 22 de junio de 2021, el Gobierno aprobó los indultos del procés. Al día siguiente, en una retransmisión en directo de RTVE, tuve la oportunidad de ver y escuchar —con mis propios ojos y oídos— cómo varios de los indultados, a las puertas de la cárcel, salían proclamando: "Lo volveremos a hacer".Era tal mi sorpresa y mi enfado, rodeado de impotencia, que en la hemeroteca de mis redes sociales y en los análisis de aquel momento quedó recogido aquel episodio que consideré vergonzoso para nuestra democracia. Nunca olvidaré aquel triste día para los que creemos en la democracia española y vivimos en directo desde nuestros hogares el fuerte impacto político y social del 1-O.La doctrina del Tribunal Supremo exige arrepentimiento para conceder un indulto.Aquí no hubo arrepentimiento, sino desafío. Ahí están las hemerotecas y las grabaciones de la salida de prisión.Tercer impensable: el giro del Sáhara, decidido en solitario y anunciado por MarruecosEl 18 de marzo de 2022 fue Marruecos quien anunció al mundo el giro de España sobre el Sáhara Occidental, difundiendo la carta del presidente del Gobierno en apoyo del plan de autonomía marroquí. Casi medio siglo de política exterior saltó por los aires sin debate parlamentario, sin consenso de Estado y sin una explicación clara a la ciudadanía.Un cambio estratégico de país comunicado por otro país.Como anécdota personal, aquel 18 de marzo tenía un evento familiar en Córdoba. Prometí no mirar el móvil para evitar mi habitual tentación de no perderme nada de lo que ocurre. Durante más de seis horas, lo conseguí. De lo cual, me alegro, por el efecto distracción que me hubiera producido ese impactante titular.Al volver a Jerez, lo primero que hice al subir al coche fue consultar el teléfono y exclamar: "Madre mía, menudo titular…".Era de tal calibre que quienes viajaban conmigo pensaron que estaba gastando una broma. Desgraciadamente, no lo era.Cuarto impensable: una amnistía negociada con un prófugo de la Justicia, Carles PuigdemontHay que recordar que abandonó España y se trasladó a Bélgica en 2017. Aún recuerdo a un país conmocionado y unido a través de las redes sociales en defensa de la unidad de España, y a una Inés Arrimadas que, tengo que confesar, vi entonces como una posible primera presidenta del Gobierno de España.Para sorpresa de muchos, el Gobierno negoció con él y con su partido, Junts, la investidura y la Ley de Amnistía, aprobada en 2024. Sorprendentemente, la ley beneficia a los mismos dirigentes que participaron en la negociación. borrándolo todo. Impensable.Un dirigente huido de la Justicia condicionando la gobernabilidad de España y pactando una norma que le afecta directamente. Impensable.Dependencia de partidos que quieren romper el EstadoDurante toda esta etapa, la estabilidad parlamentaria del Gobierno ha dependido de partidos que no ocultan su objetivo: debilitar o romper el Estado tal y como lo conocemos.La aritmética parlamentaria ha convertido en socios imprescindibles a quienes cuestionan la unidad nacional, la Constitución o la propia legitimidad de las instituciones. Siguiendo con los impensables —ya he perdido la cuenta—, a ello se han sumado acusaciones de lawfare contra jueces y tribunales desde el entorno del Gobierno y sus aliados, poniendo en cuestión la independencia del poder judicial.Otra línea roja que el consenso del 78 consideraba intocable. Respetando la presunción de inocencia, sumo a la lista de impensables, que el entorno familiar del presidente esté siendo investigado. No se trata de anticipar culpabilidades, sino de medir el impacto institucional de una situación así.También resulta absolutamente impensable que un expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, sea investigado por un presunto caso de corrupción que apunta, según distintas informaciones, a una trama organizada al más alto nivel. Respetando, como vuelvo a dejar claro, la acción de la Justicia y la presunción de inocencia resulta igualmente sorprendente que apenas 48 horas antes estuviera cerrando la campaña de las elecciones andaluzas junto a María Jesús Montero.No puedo imaginar el rostro de muchos militantes socialistas que acudieron a las urnas sin conocer el terremoto político que se avecinaba. Aunque, a la luz del hundimiento del PSOE-A, muchos han tenido la oportunidad de expresar su enfado.Impensables, como se ha cumplido, los 28 escaños obtenidos tras cuarenta años de gobiernos socialistas en Andalucía. Ya es hora de que el PSOE andaluz reflexione y reconozca los errores cometidos por el bien de un partido muy necesario para nuestra democracia.La frase de Arnaldo Otegue que traspasó todas las líneas rojasEntre todo lo impensable, tengo que reconocer que una frase literal de Arnaldo Otegi, pronunciada en octubre de 2021 y difundida en un vídeo que se hizo viral, me tocó profundamente el corazón, no ya como periodista, sino como persona con un poquito de humanidad y respeto hacia las víctimas: «Si para que salgan los presos de ETA hay que votar los Presupuestos, los votaremos».No es una interpretación; es una cita literal. Un líder de la izquierda abertzale vinculando explícitamente el apoyo parlamentario a beneficios penitenciarios para presos de ETA. Durante años, el consenso de la Transición fue claro: el terrorismo no sería moneda de cambio política.Ese consenso también se ha roto. Absolutamente, doloroso.Los españoles no somos tan ingenuos Las decisiones más sensibles se tomaron en momentos de máxima distracción o de gran carga simbólica. Dos ejemplos que guardo en la memoria por indignación personal y profesional:22 de junio de 2021: Indultos del procés.26 de junio de 2021: Fin de las mascarillas en exteriores en un momento tremendamente doloso para el país tras una pandemia en la que murieron más de 100.000 personas en nuestro país. 22 de diciembre de 2022: Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad mientras se derogaba el delito de sedición y la rebaja de penas por malversación. Una reforma judicial exprés de enorme calado que fue interpretado como un intento claro de beneficiar a los líderes del procés.Los medios de comunicación tuvieron que encontrar la fórmula para abrir sus informativos: el champán de la alegría de un sorteo que convierte en millonarias, de la noche a la mañana, a personas vulnerables, o una polémica e histórica medida política que, según algunos, se intentaba camuflar en una de las jornadas más felices para los españoles.Mientras escribo estas líneas, me viene a la mente la crisis de Gobierno en la que, sorprendentemente, salió Ábalos, un caluroso sábado, 10 de julio, mientras algunos de los ministros, también cesados sin esperarlo, se encontraban disfrutando de las playas de la costa gaditana. España ha sobrevivido a un golpe de Estado fallido el 23-F, a décadas de terrorismo, a crisis económicas y a casos de corrupción que derribaron gobiernos. Sabemos lo que es el riesgo institucional.Por eso, lo que estamos viviendo ahora no puede rebajarse a simples "tensiones" y mucho menos normalizarse.Este no pretende ser un listado cerrado ni definitivo. Seguramente muchos lectores añadirán otros episodios que consideran igualmente impensables, mientras que otros discreparán de algunos de los aquí expuestos. Es lógico. La percepción de lo que constituye una línea roja política forma parte del debate democrático. Estos son simplemente algunos de los impensables que, a mi juicio, han marcado estos últimos años ocho años, empezando por el acuerdo de Pedro Sánchez con Pablo Iglesias, otra gran sorpresa, que parecía impensable, tras no dejarle dormir por las noches. Prometo no extenderme más.La condición es una: no acostumbrarse. No aceptar como normal lo que nunca lo fue. No mirar hacia otro lado cuando se cruzan líneas que antes considerábamos intocables.La democracia no se rompe de un día para otro. Se desgasta desde dentro. Pero también puede reconstruirse desde dentro, si hay ciudadanos dispuestos a decir, con calma, pero con firmeza, como escribí en mi última columna: "Esto no da más de sí. Deje que decidan los españoles en las urnas".