Un juez decide cuánto hay que mover los pies para que se considere que estás "pedaleando" en una bici eléctrica

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No todos los debates sobre movilidad terminan hablando de baterías, autonomía o velocidad. A veces la cuestión es mucho más simple, y también bastante más particular: cuánto hay que mover realmente los pies para que, legalmente, se pueda decir que estás pedaleando una bicicleta eléctrica. Esto es justo lo que ha tenido que analizar un juez de Países Bajos en un caso que parece menor, pero que toca un punto importante de la normativa europea.El origen del asunto está en una fatbike Phatfour (parecida a la Saturn de Heybike) incautada por la policía neerlandesa el pasado mes de junio de 2025. Los agentes sospechaban que el ciclista circulaba de manera irregular porque movía los pies solo hacia arriba y hacia abajo, sin completar un giro entero del pedal, y además parecía ir rápido. El caso terminó en los tribunales, donde un experto examinó la bici y terminó dictaminando que ese movimiento, aunque raro, puede seguir contando como pedaleo.El problema no era la bicicleta, sino qué significaba exactamente “pedalear” La bicicleta que fue llevada a la corte es la fatbike de PhatfourEn Europa, una bicicleta eléctrica legal, como la Fiido Nomads, debe cumplir con varias condiciones básicas, ¿cuáles? Pues motor de hasta 250 vatios, asistencia solo mientras el usuario pedalea y corte de ayuda al llegar a los 25 km/h. Lo que no dice la ley con esa precición quirúrgica es si pedalear obliga a hacer giros completos de 360 grados. Y ahí estaba el agujero legal.El experto llamado por el tribunal, Rutger Oldenhuis, explicó que la bicicleta estaba dentro de la legalidad, o sea, no tenía acelerador de mano, no superaba el límite de asistencia y el motor se activaba mediante el movimiento del usuario.El detalle era que el sensor de cadencia detectaba ese pequeño vaivén de los pedales como pedaleo válido, aunque no hubiera una rotación completa. Para Oldenhuis, y después para el juez, la ley neerlandesa no obliga a que ese gesto tenga que dibujar un círculo perfecto.Por eso el tribunal ordenó devolver la bicicleta a su propietario. la decisión no legaliza cualquier invento extraño ni abre la puerta a trucos sin límite, pero sí deja una idea bien interesante: si el motor se activa porque hay movimiento real del pedaleo y la bici cumple el resto de los requisitos, esa forma torpe o mínima de pedalear no convierte automáticamente la bicicleta en ilegal.Una pequeña decisión que dice mucho sobre cómo están cambiando las e-bikesEl caso en sí resulta interesante porque refleja muy bien lo que está pasando con muchas bicicletas eléctricas actuales, sobre todo las fatbikes urbanas. Cada vez hay más modelos que estiran al máximo la definición de “bici” y que se mueven en una zona gris entre la asistencia al pedaleo y un comportamiento más cercano al ciclomotor. En Países Bajos eso se nota especialmente, pero el debate  puede trasladarse a muchos otros países europeos.También confirma que el problema no siempre está en el diseño de la propia bicicleta, sino en cómo se configura o como se usa. Hay bicis perfectamente legales y otras que dejan de serlo por llevar acelerador, superar la potencia o estar modificadas.En este caso, al menos, la conclusión del juez es bastante sensata, pues pedalear feo sigue siendo pedalear. Y en una época en la que las e-bikes cada vez empujan más los límites, esa frase puede acabar teniendo más recorrido del que parece.