La visita del Papa León XIV a Cataluña, prevista para los próximos días y llamada a convertirse en uno de los grandes acontecimientos religiosos y mediáticos del año, ha abierto una encendida polémica en ámbitos nacionalistas y eclesiales catalanes. El motivo, la distribución lingüística de los actos programados, especialmente de la ceremonia principal en la Basílica de la Sagrada Familia , donde el Pontífice bendecirá la torre de Jesucristo coincidiendo con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí. Las críticas han surgido después de conocerse el misal oficial de la celebración. En ámbitos próximos al catalanismo se ha denunciado que el catalán pierde protagonismo respecto a anteriores visitas papales y, en particular, respecto a la consagración de la Sagrada Familia presidida por Benedicto XVI en 2010. El hecho de que bendición de la torre de Jesucristo —el momento culminante de la ceremonia y el que concentrará una mayor atención internacional— se realizará íntegramente en castellano se lee como una ofensa. Para los sectores críticos, resulta difícil justificar que el acto con mayor proyección mediática de toda la visita prescinda del catalán, especialmente tratándose de un acontecimiento ligado a la figura de Gaudí, a menudo reivindicado como uno de los grandes símbolos de la identidad catalana. Algunos medios han llegado a hablar de una «marginación» de la lengua catalana, mientras que otros sostienen que el catalán queda relegado a un papel secundario dentro de una celebración que se desarrollará en Barcelona y en torno a uno de sus principales iconos culturales y religiosos. La controversia ha encontrado eco también en determinados sectores de la Iglesia catalana, tradicionalmente sensibles a la cuestión lingüística. Desde hace décadas, buena parte del clero y de las instituciones eclesiales del territorio han defendido el uso normalizado del catalán en la liturgia y en los actos públicos de la Iglesia. En este contexto, y desde el punto de vista de esta porción de la iglesia catalana, la distribución de idiomas prevista para la visita papal supone un paso atrás respecto al reconocimiento que la lengua había alcanzado en acontecimientos eclesiales de gran relevancia. Sin embargo, la realidad del programa es más matizada de lo que sugieren algunas de las críticas. Aunque la bendición de la Torre de Jesucristo se hará en castellano, una parte muy significativa del resto de la celebración tendrá lugar en catalán. El misal prevé que numerosas lecturas, cantos y otros elementos litúrgicos se desarrollen en esta lengua, que tendrá una presencia destacada a lo largo de la ceremonia. Fuentes de la organización del Arzobispado de Barcelona aseguraron en un encuentro con los medios que el equilibrio lingüístico en la ceremonia será similar al que hubo con la visita de Benedicto XVI. Español y catalán, por igual, más o menos, y alguna referencia en latín. Las mismas fuentes recuerdan que las celebraciones papales suelen combinar varios idiomas y que la distribución lingüística responde tanto a criterios pastorales como a la voluntad de facilitar el seguimiento de actos dirigidos a una audiencia internacional. La propia visita de León XIV contará con una amplia cobertura mediática mundial y será seguida por millones de personas dentro y fuera de España. El debate refleja, en cualquier caso, la especial sensibilidad que sigue despertando la cuestión lingüística en Cataluña. Lo que para algunos es una decisión protocolaria o práctica, para otros constituye un gesto cargado de significado político y cultural. Más aún cuando se trata de un acontecimiento excepcional como la culminación de la torre central de la Sagrada Familia, convertida ya en el edificio religioso más alto del mundo tras más de 140 años de construcción. La polémica ha servido también para que desde el nacionalismo se arremeta contra el Govern de Salvador Illa , al que desde el nacionalismo se acusa de inhibirse en la polémica, unas críticas que contrastan con un Govern que, merced a sus pactos con ERC, ha creado una consejería de Política Lingüística, está aumentando de manera significativa los fondos para la promoción del catalán y no ha modificado las líneas de actuación de anteriores gobiernos de la Generalitat en esta materia. Pese al ruido generado en las últimas horas, la expectativa ante la llegada de León XIV sigue siendo enorme. La misa y bendición de la Torre de Jesucristo constituirán el eje central de un viaje que pretende homenajear a Gaudí y proyectar internacionalmente la imagen de la Sagrada Familia. Y será precisamente en torno a ese momento, destinado a ser visto en todo el mundo, donde se libra también la enésima batalla sobre el lugar que ocupa el catalán en la Iglesia y en la Cataluña contemporánea. Por otro lado, víctimas que denunciaron abusos sexuales en la abadía de Monserrat han criticado con dureza la visita del Papa al Monasterio de Motnserrat. Miguel Ángel Hurtado, primera víctima que denunció abusos, asegura que la congregación benedictina se ha negado a indemnizarle y se ha declarado insumisa al acuerdo para reparar a las víctimas entre la Iglesia y el Gobierno al que advierte de que puede haber un efecto llamada. En una carta en abril, Hurtado le pidió a León XIV que no visitara en su viaje a España la abadía de Monserrat porque es un acto que «sólo va a servir para retraumatizar y denigrar a las víctimas».