La familia de Belén Arana Núñez, la joven de 23 años de Trebujena fallecida tras ser atropellada en Dublín el pasado sábado 17 de mayo, ha regresado a casa sin respuestas. La Policía irlandesa —la Garda Síochána— apenas les ha facilitado información sobre las circunstancias del accidente que costó la vida, y la incertidumbre se ha convertido en un sufrimiento añadido a la tragedia."Como no hay información, la imaginación vuela. Es un daño añadido a la tragedia que están sufriendo", señala Paco Cabral, abogado de la familia, en conversación con lavozdelsur.es, quien critica que no haya informado de los detalles del accidente que acabó con la vida de Belén, que llevaba años residiendo en Irlanda. Belén Arana era graduada en Traducción e Interpretación de Inglés y Alemán, llevaba años construyendo su vida en Irlanda y había organizado cada verano campamentos en Dublín para jóvenes estudiantes de su propio pueblo. Tenía 23 años y, según quienes la conocían, "le iba bien" y estaba asumiendo responsabilidades de mayor peso en su trabajo. Su muerte sacudió a Trebujena, que decretó tres días de luto oficial. Los padres viajaron a Dublín tras conocer la muerte de Belén y regresaron a Trebujena el viernes 23 de mayo. El único dato concreto que la Policía irlandesa tuvo a bien facilitarles —y solo el día anterior a su vuelta, según Cabral— fue que el atropello ocurrió en un paso de peatones y que el vehículo implicado era un taxi. Nada más.La familia no sabe si hubo testigos, ni conoce la hipótesis que maneja la investigación. No se ha dado ninguna explicación sobre los plazos. "Solo nos dicen que está en investigación y que tardará", señala el abogado.La retención de restos y el silencio que angustia a una familia destrozadaUno de los elementos que más inquietud genera en la familia es que, durante el proceso de incineración —que se realizó en Irlanda antes del regreso—, las autoridades retuvieron parte de los restos de Belén. Según explica Cabral, esta circunstancia es infrecuente y apunta a que la investigación forense está en curso, aunque nadie ha explicado a la familia el motivo concreto."Estas circunstancias generan mucha duda, incertidumbre y angustia", señala el abogado Paco Cabral, que subraya que la familia está "extraordinariamente sensible" y que el silencio policial está provocando que "vuele la imaginación".Cabral contrasta la situación con lo que ocurriría en España: "Aquí se hace atestado, todo queda claro pronto. Si no, vas al Juzgado y te informa de cómo va el atestado. La Policía da información al interesado". La diferencia de procedimiento entre ambos países está generando una sensación de desamparo que el abogado considera injustificable dado el contexto: "No se qué misterio hay. Hablamos de un accidente mortal. Cuando la familia ve que no dicen detalles, no sabe qué pensar".