«Debemos comer para nutrir el cuerpo y no debe ser entretenimiento». Esta es una de las premisas de Lama Rinchen, monje budista y maestro de meditación formado en la tradición tibetana, quien ha compartido su enfoque sobre la alimentación en una amplia entrevista para el pódcast 'Tengo un plan', donde explica cómo comen los monjes budistas para mantenerse siempre en forma. El maestro de meditación defiende una dieta vegetariana y el ayuno intermitente como pilares de una vida equilibrada. «Si no hay salud, no hay nada», afirma el uruguayo, destacando la importancia de un enfoque holístico que integre hábitos, descanso y nutrición. En su opinión, muchos errores en el desarrollo personal provienen de centrarse en un solo aspecto en lugar de abordar el bienestar de forma global. En este contexto, Lama Rinchen explica que la alimentación consciente es fundamental, una idea que conecta con una de las prácticas más antiguas del budismo: el ayuno intermitente. Siguiendo las enseñanzas del Buda, recomienda ingerir alimentos por la mañana y hasta el mediodía -aproximadamente la una de la tarde en España- y evitar comer por la noche, salvo en situaciones excepcionales como viajes o necesidades energéticas puntuales. Además, el monje defiende una dieta basada principalmente en vegetales, sustentada en tres razones clave: la mejora de la salud y la digestión, la reducción del sufrimiento animal y el impacto positivo en la sostenibilidad del planeta. No obstante, aclara que no se trata de una norma rígida, ya que el consumo de proteína animal puede ser aceptable si el cuerpo lo necesita. «Yo empecé a ser vegetariano antes de ser budista. Me ayuda a la digestión, pero también por considerar el sufrimiento que agregamos a a los animales; además para sostener una población tan grande como la que hay en el planeta, es más ventajoso consumir alimentos, plantas y y frutas», indica, ahondando que lo que hay que hacer es «comer con conciencia». Otro de los aspectos centrales de su discurso es el control del deseo. Rinchen describe este impulso como una «marea» que arrastra a las personas sin que sean plenamente conscientes, llevándolas a tomar decisiones perjudiciales, como comer en exceso por motivos emocionales.