Algunos de los grandes vinos fortificados del Mediterráneo –Dulces del Sur de Francia (son doce denominaciones distintas), Samos (Grecia), Marsala (Sicilia, Italia) y, en el sentido un poco más amplio de Mediterráneo, Jerez– han decidido unir sus fuerzas para que la Unesco los declare Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Esta idea surgió en 2024 por parte del Gobierno de la región de Sicilia y en esta edición de Vinoble se ha buscado tiempo para relanzar esta idea atendiendo no tanto a lo que es –son– propiamente sus métodos de elaboración como a la base cultural sólida de su experiencia a lo largo de la historia, ya que son vinos viajados, vinos que siempre se han exportado –de ahí, entre otros motivos, la fortificación–, vinos, en definitiva, en han puesto en contacto a distintos territorios.El presidente del Consejo Regulador, César Saldaña, nos cuenta esta experiencia que lleva a cabo el Cinturón del Sol del Mediterráneo –por ahora los cuatro impulsores que hemos citado– en un proceso que, administrativamente, no duda en calificar de "muy complejo", ya que cada socio tiene que argumentar en su país y luego habría que llevar a cabo una puesta en común sobre lo que se quiere hacer. Por lo pronto, estas cuatro zonas productoras han acordado lo que se ha dado en llamar la Declaración de Jerez que, aparte de sonar muy bien, "supone un compromiso para trabajar de manera conjunta en un espectro muy amplio de cuestiones, que van de las científicas a las culturales. Me parece una idea muy interesante en sí y también por lo que supone para Vinoble que, más allá de que las bodegas vengan a presentar sus vinos, sus novedades, en los expositores, se convierta también en un punto para el encuentro de ideas y para la reflexión de los vinos nobles, creo que es algo que enriquece al salón" afirmó Saldaña.En efecto, este domingo pasado tenía lugar en el mismo contexto de Vinoble la firma de la Declaración de los Vinos Fortificados Históricos de Europa (la Declaración de Jerez), un encuentro que reunía a representantes institucionales de las regiones históricas productoras de vinos fortificados y que supone un paso decisivo en la cooperación entre territorios que comparten un legado vitivinícola milenario y una identidad cultural común en torno a los vinos fortificados. Las regiones europeas de vinos fortificados históricos refuerzan su cooperación cultural y enológica y reconocen el valor universal de la cultura de la viña y del vino como instrumentos de relación, diálogo y colaboración entre territorios.Cooperación reforzadaEl Consejo Regulador de Jerez, según ha dado a conocer Saldaña, trabaja ya con la Consejería de Cultura –de Cultura, sin 'agri' delante–, lo que da una idea del peso que tiene la vis cultural de esta iniciativa, muy por delante de otras de carácter más técnico.La propia alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo, ha participado en la dicha reunión y comparte los principios que justifican al Cinturón del Solo del Mediterráneo. "Se pretende obtener el reconocimiento de la fortificación como legado transmitido durante siglos, técnica enológica, cultura de comunidad, memoria de oficios, expresión social y parte de la identidad de territorios mediterráneos que han estado históricamente abiertos al mundo", se afirma. A la misma han asistido Vito Bentivegna, director del Instituto del Vino y del Aceite de Sicilia; Bernard Rouby, presidente de Vins Doux Naturels France; Titos Francis, director de D.O Samos y César Saldaña, presidente del Consejo Regulador del Vino de Jerez. La de este lunes en Jerez, ha sido la tercera sesión de coordinación tras los encuentros de trabajo mantenidos en Sicilia y en París.“Creo que este acto es muy importante para los vinos fortificados, para Europa y por supuesto para Jerez. Espero que dentro de muy poco la Unesco esté reconociendo estos vinos históricos que aquí están representados como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Se pone en valor una seña de identidad tan importante como es el vino y todo lo que hace por unir a los territorios. Hemos compartido conocimientos, relaciones comerciales con una voz única para defender las preocupaciones que afectan también a los vinos fortificados. Vinoble se ha convertido en un punto de encuentro para celebrar actos que son importantes para el vino. No nos quedamos sólo en exponer el patrimonio vitivinícola que tenemos sino que también aquí se adoptan decisiones importantes”, ha manifestado la alcaldesa Pelayo durante su intervención.La Unesco ya ha reconocido distintas manifestaciones vinculadas al mundo del vino. En patrimonio inmaterial, por ejemplo, el método tradicional georgiano de elaboración enqvevri (o kvery*) inscrito en 2013, y la Fiesta de los Viñadores de Vevey, en Suiza, en 2016. En patrimonio mundial, numerosos paisajes vitivinícolas han sido reconocidos porsu valor cultural, como es el caso de Saint-Émilion, el Alto Douro, Tokaj, Lavaux, Piamonte, Borgoña o Champagne.