Unastella, la startup surcoreana que lanzó un cohete desde su país, cierra 24 millones para acelerar el acceso orbital

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Corea del Sur tiene una paradoja en su industria espacial: uno de los países más tecnológicamente avanzados del mundo llegó tarde al segmento de cohetes comerciales privados. SpaceX lleva décadas dominando el mercado global de lanzamientos, y hasta hace poco la única alternativa surcoreana era el cohete Nuri, desarrollado por el gobierno a través del Korea Aerospace Research Institute (KARI). Eso está cambiando.Unastella, una startup de cuatro años con sede en Seúl, acaba de cerrar una ronda Serie B de 24 millones de dólares liderada por Altos Ventures, con participación del Korea Development Bank, Strong Ventures, Hana Ventures y otros inversores. El total de financiación alcanza los 44 millones de dólares. El CEO y fundador, Jae Park, ex investigador de motores de cohetes en el programa Nuri de KARI y el Centro Aeroespacial Alemán (DLR), anunció el cierre en una entrevista con TechCrunch el 1 de junio de 2026.Un lanzamiento desde suelo coreano que marcó un antes y un despuésEn mayo de 2025, Unastella lanzó el UNA EXPRESS-I desde territorio surcoreano. Fue uno de los lanzamientos suborbales privados más significativos que ha tenido Corea del Sur en su historia aeroespacial privada: el primero desarrollado íntegramente por una empresa privada nacional, sin soporte técnico de la agencia gubernamental durante el vuelo.El cohete usa un sistema de propulsión de queroseno y oxígeno líquido, la combinación más probada de la historia del cohete: la misma que usa SpaceX en la serie Falcon. Sobre esa base, Unastella introdujo una innovación que ha validado también Rocket Lab en sus propios vehículos: sustituyó la turbobomba tradicional por una bomba de motor eléctrico. La electrobomba es más simple, más barata y más fiable que la turbobomba, aunque conlleva una penalización en peso que reduce la capacidad de carga útil. Park lo describe como una decisión deliberada: en la fase actual de desarrollo, la fiabilidad y el coste de fabricación importan más que el máximo de carga útil posible.Todo el ciclo del cohete —diseño, fabricación, operaciones en tierra y análisis de datos de vuelo— se hace en casa, sin subcontratar. Esa integración vertical reduce la dependencia de proveedores externos y permite iterar más rápido sobre el diseño.El mercado al que apunta y por qué Asia quiere estar en élEl mercado global de lanzamiento espacial valía aproximadamente 15.000 millones de dólares en 2023 y se proyecta que alcanzará 41.000 millones en 2030, según Grand View Research. La demanda que alimenta ese crecimiento es la proliferación de satélites pequeños: de observación terrestre, comunicaciones, internet de baja latencia, datos meteorológicos. Empresas de todo el mundo necesitan acceso asequible, frecuente y flexible a órbita baja (LEO), y SpaceX no puede servir toda esa demanda sola.Corea del Sur es especialmente vulnerable a no tener acceso soberano a lanzamientos. Con una industria aeroespacial y de defensa propia, constelaciones de observación nacional en desarrollo y ambiciones de conectividad vía satélite, depender de cohetes extranjeros para lanzar satélites nacionales es un problema estratégico, no solo comercial.El sector privado surcoreano está reaccionando. Además de Unastella, Innospace cotiza ya en la bolsa de valores coreana y ha realizado un lanzamiento suborbital. Perigee Aerospace trabaja en su cohete Blue Whale. Hanwha Aerospace, el mayor conglomerado de defensa del país, adquirió en 2025 los derechos tecnológicos completos del Nuri para desarrollar la siguiente generación de lanzadores. Ninguno ha logrado todavía un lanzamiento orbital comercial, que es el umbral que convierte una startup de cohetes en un proveedor de servicios real.El contexto de SpaceX es ineludible para entender la carrera coreana: mientras SpaceX opera cientos de misiones Starlink y prepara su OPV, las startups asiáticas están en la fase de demostrar que sus cohetes funcionan en órbita. La brecha es enorme, pero el mercado de satélites pequeños no requiere competir con SpaceX en precio o escala; requiere ofrecer una alternativa viable para cargas útiles específicas que no necesitan el tamaño de un Falcon 9.Qué hará Unastella con los 24 millonesLa prioridad más inmediata es el UNA EXPRESS-II, el siguiente cohete de la empresa, que apunta a alcanzar los 100 km de altitud (la Línea de Kármán, el límite convencional del espacio) antes de finales de 2026. Un vuelo exitoso a esa altitud abriría conversaciones con instituciones y empresas que necesitan condiciones de microgravedad para experimentos científicos o pruebas de sistemas de satélite.El siguiente hito después del EXPRESS-II es la validación orbital: llegar a una órbita terrestre baja y desplegar una carga útil real. Ese momento, cuando llegue, marcará la transición de Unastella de startup de cohetes a proveedor de servicios de lanzamiento.Park tiene también un objetivo a largo plazo que diferencia a Unastella de otras startups de cohetes de carga pequeña: la tripulación. El plan a largo plazo incluye vuelos suborbitales con personas a bordo. En ese escenario, Unastella no competiría solo con otras empresas de lanzamiento de satélites, sino con Blue Origin y futuros competidores en el segmento de experiencias suborbitales comerciales.Mi valoraciónUnastella es exactamente el tipo de startup que el ecosistema espacial coreano necesita: técnicamente sólida, con un equipo que viene de la ingeniería real de cohetes y una hoja de ruta creíble. El origen de Jae Park en el programa Nuri le da credibilidad técnica que pocas startups de cohetes tienen; no es un CEO que viene del software y ha contratado ingenieros, sino alguien que diseñaba motores antes de fundar la empresa.Lo que más me convence del enfoque es la elección de la electrobomba. En lugar de intentar replicar la complejidad de una turbobomba desde cero, Unastella eligió la solución que mejor equilibra coste y fiabilidad para su fase de desarrollo. Es la decisión que hace una empresa que quiere llegar a órbita, no la que quiere impresionar a los inversores con especificaciones de papel.Lo que más me preocupa es el tiempo. La carrera por el acceso orbital en cohetes pequeños ya tiene actores establecidos: Rocket Lab lanza regularmente a órbita, Firefly tiene vuelos exitosos, iSpace en Japón y más recientemente India con sus propios vehículos. Llegar a orbita en 2027 o 2028 no es tarde, pero el mercado tiene menos paciencia que hace cinco años.Lo más estructuralmente significativo es la dimensión geopolítica. Corea del Sur con acceso soberano a lanzamientos espaciales cambia cómo puede gestionar sus satélites de reconocimiento, comunicaciones y observación sin depender de que otro país decida venderle un cohete. En la región del Pacífico en 2026, eso no es un detalle menor.Preguntas frecuentes¿Qué es Unastella y qué cohetes ha desarrollado?Unastella es una startup aeroespacial privada fundada en 2022 en Seúl, Corea del Sur, por Jae Park, ex investigador de motores del programa Nuri. La empresa diseña y fabrica sus propios cohetes de forma íntegra. Su primer vehículo, el UNA EXPRESS-I, realizó un lanzamiento suborbital desde territorio surcoreano en mayo de 2025. El próximo es el UNA EXPRESS-II, que apunta a superar los 100 km de altitud antes de finales de 2026.¿Cuánto ha recaudado Unastella y quiénes son sus inversores?Unastella acaba de cerrar una ronda Serie B de 24 millones de dólares, liderada por Altos Ventures. Con esta ronda, el total de financiación acumulada alcanza los 44 millones de dólares. Otros inversores participantes incluyen el Korea Development Bank (Korea Industrial Bank), Strong Ventures y Hana Ventures.¿En qué se diferencia el cohete de Unastella del enfoque de SpaceX o Rocket Lab?Unastella comparte con SpaceX la elección de queroseno y oxígeno líquido como propelentes, una de las combinaciones más probadas y confiables de la industria. Su diferenciación técnica es la bomba de motor eléctrico en lugar de la turbobomba tradicional, un enfoque también usado por Rocket Lab en sus Electron. La electrobomba es más simple y barata de fabricar y operar, aunque pesa más y limita algo la carga útil. Es una solución optimizada para la fase de validación tecnológica, no para el máximo rendimiento.La noticia Unastella, la startup surcoreana que lanzó un cohete desde su país, cierra 24 millones para acelerar el acceso orbital fue publicada originalmente en Wwwhatsnew.com por Natalia Polo.