Un triple de Jaime Fernández, a falta de cuatro segundos para el final y bajo la atenta mirada de Florentino , dejó al Real Madrid al borde del abismo, pues deberá de ganar el jueves en Tenerife si no quiere cerrar la temporada en blanco. Los chicos de Scariolo quizás merecieron la victoria, amplio su coraje durante gran parte del encuentro. Pero en la carrera por el título, no cerrar los partidos se paga caro, una lección que quizás los merengues han recordado demasiado tarde. Con un quinteto inicial de escasos centímetros, siempre abiertos los pupilos de Vidorreta, el Tenerife consiguió incomodar al Madrid en los primeros minutos de eliminatoria. Un parcial de 0-5 que, sin embargo, comenzó a difuminarse por la insistencia local de anotar en la pintura, muy activo Yurtseven pese a haber aterrizado en el grupo hace solo unas semanas. Seis fueron los puntos del turco, aunque su hacer en el otro lado de la pista daba demasiadas alas a los canarios, decididos defensores de su ventaja. Para frenar la sangría, Scariolo hizo debutar a Sissoko , armario empotrado el maliense, influyentes unas aptitudes defensivas que, unidas a los picotazos de Lyles, lanzaron al Madrid en el marcador. Desatado el canadiense, los visitantes sufrían con cada uno de sus bailes, un voluminoso número de acciones acompañado de Kramer , olvidado por su técnico durante casi toda la temporada pero que, en unos pocos minutos, demostró ser un perfil de lo más útil. Eran muy buenas las sensaciones en el bando merengue, sobre todo después de la enésima canasta de Yurtseven . Alegría no compartida por el Tenerife, demasiado acelerado en su juego, falto de referentes que pudiesen romper la defensa del Madrid. Los chicos de Scariolo alcanzaron el ecuador del segundo cuarto con un parcial de 12-2 coronado por un espectacular mate de Maledon , parecían tener la situación bajo control, al menos hasta que Yebo y Scrubb se conjugaron para hacer descarrilar la superioridad de los blancos. Tras el paso por los vestuarios, fue el coraje de Deck el que levantó los ánimos locales, todavía intimidados por el ejército rival, donde eran muchos los valientes, como Fridriksson, Abromaitis o Van Beck . Necesitaba el Madrid recomponerse en defensa, frenar una racha capaz de engullirle. Jaime Fernández, con un triple impresionante, desató el entusiasmo en el banquillo visitante, por delante en el marcador a falta de siete minutos para el final. El ex del Estudiantes repitió poco después mientras que los músculos de Feliz, Deck y Sissoko eran fundamentales para entender por qué el Madrid se mantenía en pie después de tanta embestida. Un dique que, por otra parte, acabó por reventar con una nueva genialidad de Fernández, autor de tres puntos crepusculares para agujerear el casco del Madrid y dejarlo al borde del abismo. El Barcelona , pese a estar sumido en una profunda crisis institucional , consiguió golpear primero en su eliminatoria contra el UCAM Murcia tras imponerse por 68 a 91. Brizuela (18 puntos) y Clyburn (12) fueron los más destacados del conjunto dirigido por Xavi Pascual, que podrá sellar su pase a las semifinales si vence a los de Sito Alonso el próximo jueves en el Palau.