Paloma Valencia (der) y Juan Daniel Oviedo (izq). Foto: Valora AnalitikDe cara a las elecciones presidenciales de 2026, la candidata del Centro Democrático, Paloma Valencia, promete una visión económica que califica como “fraterna”, la cual se aleja tanto del «estatismo» que cree que caracteriza al actual gobierno, como de lo que denomina «capitalismo salvaje».Este es uno de los tres perfiles económicos de los candidatos más opcionados para llegar a la Casa de Nariño, de acuerdo con las encuestas, que publica Valora Analitik en el marco de las elecciones presidenciales de este 31 de mayo y se basan en la información consignada en los programas de gobierno y en las declaraciones públicas dadas.El diagnóstico de Valencia es que Colombia sufre de un crecimiento mediocre debido a la falta de confianza inversionista, la cual se ha deteriorado en los últimos años, cuando la economía podría expandirse un 5 %, por lo que trazó este valor como meta en su gobierno.Este crecimiento tendrá al sector exportador como motor, generando US$10.000 millones adicionales, y se basará en una recuperación de los sectores minero-energético y de construcción, los cuales podrían crecer al menos un 20 %. Para ello será clave que se reactive la exploración y explotación de petróleo, gas, incluyendo el fracking, así como los subsidios de «Mi Casa Ya» y otros nuevos para compra de vivienda.Así, la inversión llegaría al menos al 25 % del PIB, desde el 16 % actual, lo que se traduce en unos US$2.000 millones anuales adicionales que ingresarían al país, respaldada por seguridad jurídica y respeto a los contratos.Además, su modelo está basado en la libertad de empresa y el respeto a la propiedad, según ha manifestado en entrevistas, pues considera que el sector privado es el eje fundamental para la generación de riqueza y la creación de empleo. Para ello no solo planea beneficios tributarios y estabilidad jurídica, sino también incentivos a la formalidad que eliminen barreras.La estrategia para reducir el hueco fiscalPaloma Valencia ha dicho su prioridad es desactivar la crisis fiscal, para que no disminuya el bienestar de los colombianos, ordenando las finanzas públicas, recortando el despilfarro y combatiendo la corrupción.La candidata ha lamentado que recibirá un país quebrado con un déficit fiscal de entre $65 billones y $90 billones y una deuda que ya supera los $1.000 billones y se paga a tasas de hasta 14,5 %.Para resolverlo, ha contemplado refinanciar la deuda con organismos multilaterales y reemplazar los títulos actuales por unos más baratos y de largo plazo. En detalle, dijo que aspira a conseguir un empréstito de US$50.000 millonescon el gobierno de Estados Unidos, similar al apoyo recibido por Javier Milei en Argentina, para estabilizar las finanzas el primer año.Esto le permitiría reducir el déficit en $50 billones sin afectar bienes y servicios del Estado.Sin embargo, admitió que será casi imposible cumplir la Regla Fiscal durante los primeros dos años de su gobierno mientras se ordena la casa, aunque aseguró que con el tiempo se recuperará el grado de inversión con una regla fiscal estricta, enviándole a la comunidad internacional una señal de seriedad.“La situación fiscal del país no es un tema menor. Esa es una de las bombas que toca desactivar porque Colombia está muy cerquita de hacer un default, de no pagar la deuda”, dijo.Incluso habló de titularizar la deuda de la salud, es decir, emitir bonos que generen caja para pagar los billonarios atrasos a hospitales y clínicas con la condición de que estos aceleren las citas y procedimientos represados.Valencia calificó al Estado como una «cajita» que consume el 75 % de sus ingresos en funcionamiento. Por ello, planteó reducir el número de ministerios de 19 a 12. Su meta es ahorrar entre $20 billones y $38 billones anuales, un 25% de los gastos de funcionamiento de toda la rama Ejecutiva, mediante la eliminación de funciones duplicadas y burocracia inútil.De hecho, en varias entrevistas acusó al gobierno actual de derrochar el presupuesto más grande de la historia en burocracia, politiquería y corrupción.También criticó la «contratitis», frente a lo cual anticipó congelará las órdenes de prestación de servicios en un 30 %. Además, piensa reformar la Ley 80 para evitar que el Estado sea «ordeñado» por expertos en demandas incluso en casos de incumplimiento por parte del contratista, como en las obras de infraestructura.Una reforma tributaria para bajar impuestosPaloma Valencia propone una reforma tributaria estructural destinada a reducir la carga impositiva para motivar la inversión, tanto local como extranjera. Además, se comprometió a firmar compromisos con inversionistas para que las reglas tributarias se mantengan estables por periodos determinados.La candidata ha prometido bajar drásticamente el impuesto de renta y eliminar por completo el impuesto al patrimonio por considerarlo antitécnico y un freno a la llegada de capital. También habló de simplificar el estatuto tributario, revisar los avalúos catastrales y modificar el Impuesto de Industria y Comercio (ICA) que se aplica a las actividades industriales, comerciales o de servicios.Incluso propuso suspender temporalmente el IVA para maquinaria agropecuaria y bienes de capital y se mostró en contra de extender el cobro a la canasta familiar.Finalmente, ha dejado ver su intención de implementar inteligencia artificial y blockchain en la DIAN para reducir la corrupción interna y reducir al máximo la evasión de impuestos, la cual describió como “el verdadero cáncer de la economía”.