La historia de Juana Lagares, vecina de la barriada de Los Pinos, en Jerez, sacudió hace unas semanas a la opinión pública. Su denuncia sobre las filtraciones, humedades y aguas residuales que desde hace seis años afectan a su vivienda alcanzó repercusión nacional después de que su caso fuera dado a conocer por lavozdelsur.es. La situación generó un importante interés mediático y le abrió las puertas de numerosos programas de televisión, pero la realidad en su casa continúa siendo exactamente la misma.Más de un mes después de aquella exposición pública, Juana asegura que sigue atrapada en un problema que parece no tener fin. La vecina afirma que las promesas de actuación realizadas tras la difusión de su caso no se han materializado y que las humedades continúan extendiéndose por distintas zonas de la vivienda, agravando unos daños que ya afectan a buena parte del inmueble.Según explica, después de la repercusión mediática sí se produjo una visita a la vivienda. "Vino el fontanero con el dueño del piso de arriba y estuvo viéndolo todo. Dijo que tenía que abrir por arriba, que por debajo no se podía arreglar y que le iba a dar presupuesto y que después vendría un perito a valorar cómo tengo el piso", relata. Sin embargo, sostiene que aquella actuación quedó en nada. "No han hecho nada, no han arreglado nada. Sigue todo mojado", denuncia.jerezUna vecina de Jerez lleva seis años con aguas fecales cayendo en su casa pese a ganar un juicio: "Esto no es vivir" Francisco J. Jiménez"No sé qué voy a hacer"El problema, lejos de estabilizarse, continúa avanzando. Lo que comenzó como una humedad localizada se ha convertido con el paso de los años en una avería de gran alcance que afecta al cuarto de baño, al salón y a otras dependencias. Las paredes presentan importantes daños, las humedades han ennegrecido distintas superficies y los desprendimientos son cada vez más frecuentes. "Se está rajando las paredes, ya llega hasta abajo, los tabiques, el muro también. Yo no sé qué voy a hacer", lamenta.La situación resulta especialmente delicada en el baño, una estancia que asegura haber dejado prácticamente inutilizada. "Yo no puedo vivir como estoy. Sin cuarto de baño. Que no tengo cuarto de baño, ni váter, ni bañera. Así no se puede vivir", explica. A ello se suma el temor por el estado de algunos elementos estructurales, especialmente los techos, que permanecen constantemente afectados por la humedad.Las filtraciones también han convertido la convivencia diaria en una experiencia difícil. Juana asegura que los malos olores son constantes y que se intensifican especialmente durante los episodios de lluvia o los días de viento de levante. "No puedo dormir en mi cama estos días de levante, un olor... y cuando ha llovido igual. Una peste que no se puede aguantar", afirma.Juana muestra el informe realizado por un inspector de Sanidad.-Manu GarcíaUn desgaste que no tiene finEl desgaste no solo es físico. La vecina reconoce que la prolongación de esta situación durante seis años está teniendo un fuerte impacto emocional. "Tengo un estado de ansiedad que no puedo", asegura. La sensación de impotencia aumenta al comprobar que, pese a haber ganado un procedimiento judicial, los problemas persisten sin solución.Juana recuerda que el propietario de la vivienda superior aceptó la reclamación presentada a través de la asistencia jurídica de su seguro de hogar. El juzgado dictó una sentencia favorable que le obligaba a realizar las obras necesarias para reparar el origen de las filtraciones y a asumir una indemnización. Sin embargo, tres años después de aquella resolución, los trabajos siguen sin ejecutarse. Su abogado de oficio ha solicitado la ejecución de la sentencia para forzar su cumplimiento, aunque el procedimiento continúa avanzando con lentitud.Mientras espera una respuesta judicial, Juana sigue buscando ayuda por diferentes vías. Ha vuelto a contactar con el Defensor del Pueblo y reclama también apoyo institucional para desbloquear una situación que considera desesperada. "Yo no sé lo que pasa, que no la ejecuta. Y yo no puedo vivir como estoy. Estoy peor que si fuera un animal viviendo en mi casa", afirma. Su mensaje concluye con una petición directa tras meses de silencio y puertas cerradas: "He vuelto a llamar al defensor del Pueblo. Me dice que le mande ahora el abogado los papeles. He vuelto a llamar a la alcaldía y que me ayuden, que me ayuden, por favor, que no puedo más. Ya no sé dónde ir más, de verdad, por favor, yo necesito ayuda. Las cadenas de televisión no me cogen el teléfono".