Se adelantó Morante, el llamado Papa del toreo, a León XIV en su cita con las tierras madrileñas. Volvía Morante de la Puebla a la Comunidad después de haber arrancado la coleta el 12 de octubre en Las Ventas. Doscientos treinta y un días habían transcurrido. Aranjuez fue testigo de su rencuentro. Lo hizo con Jarandillo, que en nada se parecía, lógicamente, al de su despedida venteña. Un torito muy a modo, un alma de la caridad con una nobleza de convento, al que saludó con torero sabor a la verónica. Claro que el mérito de José Antonio es que se coloca con la misma pureza con un toro capitalino que con uno de segunda o tercera. Al ralentí toreó... Ver Más