A las puertas de las facultades del Campus de Jerez de la Universidad de Cádiz hay quien repasa apuntes hasta el último segundo y quien ha decidido no volver a abrir una carpeta. En las horas previas al primer examen de la PAU, los nervios se reparten de forma desigual entre los cientos de estudiantes que han llenado este martes las aulas de la Universidad de Cádiz. Algunos hablan sin parar. Otros permanecen en silencio mirando el móvil o repasando mentalmente conceptos que llevan semanas estudiando y dos años interiorizando.Unas amigas se abrazan al salir del examen de la PAU en Jerez.-JUAN CARLOS TORO La escena se repite cada junio, pero para quienes la viven por primera vez, todo parece nuevo. Los pasillos se llenan de preguntas sobre posibles temas, notas de corte y carreras universitarias. También aparecen las dudas de última hora, los cálculos imposibles sobre futuras calificaciones y las conversaciones rápidas con compañeros que intentan adivinar qué les espera al otro lado de la puerta.Y junto a los apuntes conviven los rituales. Una hoja de laurel escondida dentro del zapato, una medalla de un Cristo guardada en el bolsillo, una pulsera convertida en amuleto o una estampita religiosa pegada a la funda del móvil. En el primer día de Selectividad también hay espacio para la suerte. O al menos para intentar atraerla.Lengua e Historia protagonizan los primeros debatesSi hay dos asignaturas que han monopolizado las conversaciones durante los descansos, esas han sido Lengua e Historia. Apenas terminaron los exámenes, han comenzado los análisis improvisados en los pasillos y las comparaciones entre compañeros.Carlota Sánchez ha sido una de las alumnas que ha salido con mejores sensaciones. Reconoce que muchos estudiantes abandonaron el examen de Lengua con cierta frustración, especialmente por la parte de Literatura. "La mayoría ha salido un poco contrariada porque las preguntas estaban centradas en el mismo bloque. Mucha gente esperaba tener más opciones para elegir, pero a mí me había dado tiempo a prepararlo bien y he podido defenderlo sin problemas", explica a lavozdelsur.es.Extractos del examen de Lengua Castellana y Literatura en la PAU de junio de 2026 para Andalucía.La estudiante también se muestra satisfecha con Historia, una de las materias que más respeto suele generar entre quienes se presentan a la PAU. "Me ha entrado prácticamente lo que quería. Había preparado muy bien la II República y la Transición porque pensaba que podían aparecer. Cuando he visto las preguntas me he quedado bastante tranquila porque eran contenidos que llevaba trabajados".Mario Castellano comparte parte de ese análisis. Para él, Lengua fue el examen más incómodo de la mañana. "Nos ha sorprendido la parte de Literatura porque mucha gente esperaba encontrarse más alternativas. Al final son meses estudiando muchos bloques y, cuando ves que las opciones son más limitadas, siempre te queda la sensación de que podrías haber tenido un poco más de margen".Una profesora abraza a un alumno en el campus jerezano. -JUAN CARLOS TOROProfesora y alumnos, con los nervios típicos de la prueba de la PAU.-JUAN CARLOS TOROEl examen que más preocupa, aunque no sea el más decisivoCuriosamente, varios alumnos coinciden en que Historia sigue siendo una de las asignaturas que más nervios genera, incluso cuando no siempre es la que más peso tiene en la nota final porque no suele puntuar de manera doble, como sí lo hacen las específicas o, en algunas carreras, Matemáticas.Mario lo explica con claridad. "La preocupación viene porque son muchísimos temas. En Filosofía puedes entender mejor los contenidos o saber por dónde van las preguntas. En Historia tienes una cantidad enorme de materia y siempre existe el miedo de que te pregunten precisamente aquello que llevas peor preparado".Durante semanas, los grupos de Bachillerato han elaborado sus propias quinielas. II República, Guerra Civil, Transición, Constitución, desamortizaciones. Cada alumno tenía sus apuestas y sus temores. Por eso, cuando terminan los exámenes, las conversaciones giran inmediatamente hacia los mismos asuntos.Examen de Historia de España en junio de 2026 en la PAU de Andalucíalavozdelsur.esLa sensación general, al menos durante esta primera jornada, es que los exámenes han sido exigentes pero asumibles. Nada que se salga de lo trabajado durante el curso. Aunque eso no evita que cada respuesta siga siendo analizada al detalle durante los descansos.Hojas de laurel, vírgenes y pulseras para atraer la suerteSi alguien piensa que las supersticiones desaparecen cuando llegan los exámenes universitarios, basta con pasearse unos minutos por el Campus de Jerez para comprobar que ocurre exactamente lo contrario. Alejandra Bocanegra lleva en su mano una pulsera amuleto y no le falta la estampita de su Virgen de la Soledad, que siempre lleva consigo.Hoja de laurel, uno de los amuletos de los alumnos que se presentan a la PAU.-JUAN CARLOS TOROUna medalla con la imagen del Prendi.-JUAN CARLOS TOROLa Virgen del Rocío, presente en la PAU.-JUAN CARLOS TOROCarlota es probablemente uno de los ejemplos más llamativos. La estudiante se presentó al examen con una hoja de laurel escondida en el pie derecho. Además, tiene otra costumbre que no piensa abandonar. "Siempre entro en clase con el pie derecho. Son cosas que hago desde hace tiempo y que me ayudan a venir más tranquila. Sé que no tienen ninguna explicación, pero cuando llegan días como este prefieres mantener las tradiciones".A pocos metros aparece Mario con otro tipo de amuleto. Nada de plantas ni rituales especiales. En su caso se trata de una medalla con un fuerte valor sentimental. "Es algo personal que llevo conmigo y que me da confianza. Cuando llegan momentos importantes, siempre termina acompañándome".Las supersticiones también tienen un componente familiar. Cristina Piñero reconoce que una de las personas que más insiste en estas costumbres es su abuela. "Siempre me dice que lleve algo que me dé suerte. Tengo una medalla de la Virgen del Rocío que normalmente va conmigo. Hoy se ha quedado en el coche, pero está aquí conmigo de alguna manera".Una clase del campus de Jerez de la UCA, antes del inicio de la PAU.-JUAN CARLOS TOROLos estudiantes que no viven pendientes de una notaLa imagen habitual de la Selectividad suele estar asociada a estudiantes que necesitan una determinada calificación para entrar en la carrera de sus sueños. Sin embargo, la realidad es bastante más diversa.Cristina forma parte de un grupo de alumnos que realizan la prueba sin depender directamente de una nota de corte. Su objetivo profesional pasa por las oposiciones a Policía Nacional y considera que la PAU es una herramienta que conviene tener disponible por si el futuro toma otro rumbo."Yo no vengo buscando una nota concreta. Lo que quiero es tener la Selectividad hecha, porque nunca sabes qué puede pasar dentro de unos años. Si en algún momento quiero estudiar otra cosa, prefiero tener esa puerta abierta", explica.En su entorno no es un caso aislado. Según cuenta, hay varios compañeros que comparten una situación parecida. Algunos tienen previsto opositar. Otros estudian la posibilidad de incorporarse a distintos cuerpos de seguridad. Para ellos, la presión existe, pero se vive de una forma distinta.Erika Aparicio también afronta la PAU desde una posición más relajada. Todavía no tiene completamente definido su futuro académico y cree que eso le permite centrarse únicamente en hacer un buen examen. "No llevo encima la presión de tener que alcanzar una nota concreta. Vengo a demostrar lo que he aprendido durante el curso y a ver cuál es el resultado".Derecho, Magisterio y oposiciones: los caminos que ya están elegidosAunque muchos alumnos siguen teniendo dudas, otros tienen perfectamente definido qué quieren hacer cuando abandonen las aulas del Campus de Jerez. Alejandra es una de ellas. Quiere estudiar Derecho y afronta estos días con la convicción de quien sabe hacia dónde se dirige. Eso no significa que los nervios desaparezcan, sino más bien al contrario.Un profesor vigila que todo esté en orden antes del inicio de un examen.-JUAN CARLOS TORO Las normas, escritas en la pizarra, quedan claras antes del examen.-JUAN CARLOS TORO"Hay mucha tensión porque todos sentimos que nos estamos jugando una parte importante de nuestro futuro. Son exámenes que llevamos preparando durante mucho tiempo y ahora llega el momento de demostrar todo el trabajo realizado. Lo afrontamos con fuerza porque es el último esfuerzo después de un año muy intenso", explica.La estudiante considera que el sistema actual tiene sentido pese a las críticas que suele generar cada convocatoria. "Entiendo que haya gente que lo cuestione, pero creo que es una prueba necesaria. Al final es la puerta de entrada a los estudios que queremos hacer y una forma de demostrar la preparación que hemos adquirido durante el Bachillerato".Su visión contrasta con la de otros alumnos. Carlota, por ejemplo, considera que quienes han cursado Bachillerato en la enseñanza pública ya han sido evaluados durante dos años por profesores del sistema público y cree que ese trabajo debería tener todavía más peso.Lo que observan los profesoresLa Selectividad también se vive desde el otro lado de la mesa. Los profesores acompañan durante meses a los estudiantes y observan cómo aumenta la tensión conforme se acerca la fecha de los exámenes.Juan Carlos González García, profesor de Filosofía, reconoce que las semanas previas siempre están marcadas por la incertidumbre. "Los alumnos están preocupados y es lógico que lo estén. Llevan mucho tiempo preparándose y quieren saber qué les espera. La pregunta que más escuchamos durante estos días es siempre la misma: qué va a entrar en el examen".El profesor Juan Carlos González, con algunas de sus alumnas.-JUAN CARLOS TOROLa respuesta rara vez satisface a nadie. "No lo sabemos", responde entre risas, por la lógica de su respuesta. Pero detrás de esa incertidumbre también existe un trabajo prolongado durante años. El docente recuerda que Bachillerato no está pensado exclusivamente para preparar la PAU."Nuestro trabajo no consiste únicamente en entrenarlos para un examen. Intentamos que adquieran conocimientos, capacidad crítica y herramientas que les sirvan después en cualquier itinerario académico o profesional. Lo que ocurre es que, inevitablemente, la Selectividad termina condicionando una parte importante del curso".Este año, además, los profesores se han encontrado con una novedad organizativa. Ya no pueden permanecer dentro de las aulas como acompañantes durante las pruebas. Una medida que busca reforzar la seguridad y evitar posibles incidencias derivadas de las nuevas tecnologías.La tensión también existe al otro lado del examenLos estudiantes no son los únicos que sienten presión durante estos días. Vigilantes y correctores también asumen una importante responsabilidad para garantizar que todo se desarrolle con normalidad. Gonzalo Ruiz participa este año por primera vez como miembro de tribunal. Desde su puesto ha visto escenas que se repiten cada convocatoria: "Hay alumnos que llegan muy nerviosos porque creen que han perdido el DNI, otros que no encuentran la documentación o que piensan que se han dejado algo importante en casa. Son situaciones normales cuando hay tanta tensión acumulada".Su función no se limita a vigilar. También intentan transmitir calma. "Cuando vemos a alguien especialmente nervioso procuramos ayudarlo y tranquilizarlo. Lo importante es que puedan concentrarse y hacer el examen en las mejores condiciones posibles".Después llega la corrección. Ángel Gutiérrez, profesor de Biología, explica que cada prueba requiere una revisión muy detallada. "En mi materia podemos tardar alrededor de 35 minutos por examen. No se trata únicamente de poner una nota. Hay que justificar errores, explicar penalizaciones y dejar todo perfectamente documentado por si existe una reclamación".Las reclamaciones, de hecho, han cambiado en los últimos años. Ahora una revisión puede servir tanto para subir como para bajar la nota inicial. Eso hace que muchos estudiantes se lo piensen dos veces antes de solicitar una nueva corrección.La PAU apenas ha comenzado. Todavía quedan exámenes, nervios y muchas cuentas por hacer en estos tres días de exámenes. Pero el primer paso ya está dado y los alumnos ya saben cómo es el examen y a qué se enfrentan. Y entre apuntes, medallas, hojas de laurel y futuros todavía por escribir, cientos de jóvenes jerezanos han empezado a recorrer una semana que llevarán consigo siempre. Y el jueves, cuando acaben, recordarán también la celebración.