Pedro Simón se pasea por la residencia Reifs de Oria 'como Pedro por su casa', como recoge el dicho popular. Por las mañanas llega «siempre con una gran sonrisa, saluda a todos y es la alegría de este lugar», ha explicado Mari Carmen, directora del centro. Tiene 102 años y se encuentra muy bien, contento, con una actitud «increíble y de admirar frente a la vida» y con una idea muy clara: «Quiero llegar a los 104 años». Su familia lo cuida cuanto puede y los visita con regularidad, tanto a él como a su mujer, Jerónima, que tiene 99 años y está a punto de cumplir los 100 y sumarse al 'club de los centenarios' en la provincia de Almería, donde hay otras 100 personas que han llegado a pasar esa franja de edad. Ella está más delicada que Pedro, que le muestra su cariño y afecto ante las cámaras: «Es mi prenda, está malita pero yo siempre estoy a su lado». La reportera de 'Andalucía Directo' (La 1) que ha acudido a este complejo residencial para la tercera edad, Mar Gutiérrez, ha preguntado a Pedro y a sus hijos cuál creen que es el secreto de su longevidad y de su buen estado de forma. No es solo que ha superado los 100, sino que está vital, con energía y muy lúcido. Han sido claros: «Ningún secreto extraordinario. Come bien, descansa y tiene una actitud increíble, muy buen carácter, alegría y ganas de seguir adelante». Lo que decía Mari Carmen, la directora de la residencia: «Es la alegría de la huerta, siempre cantando, con una sonrisa». Pedro ha recordado más hitos de su trayectoria y experiencia vital que considera que le han ayudado a llegar a este momento: «He recorrido mucho mundo. He estado en Alemania y me he cuidado, yo solo y los míos, que ahora están aquí. Fíjate que hasta he echado buche». Lo comentaba con una gran sonrisa mientras ese señalaba la tripa. Él tiene claro que su sitio es este, con 28 empleados que forman el complejo asistencial y 45 residentes en total, entre los que está él y Jerónima. Antonia, su hija, se ha emocionado al hablar de sus padres, que llevan casados 74 años. «Toda una vida y siguen queriéndose y cuidándose como el primer día», ha sentenciado. Junto a ella, su hermano y sus hijos, los nietos de estos abuelos centenarios que siguen teniendo claro que el lugar de uno está junto al otro.