Una asociación de consumidores portuguesa lleva a LG a los tribunales por presunto espionaje en sus televisores inteligentes y pide retirar de la venta varios modelos

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¿Puede un televisor seguir recopilando información cuando crees que ya lo has apagado? Esa duda ha terminado en los tribunales portugueses. La asociación de consumidores Citizens Voice ha emprendido acciones legales contra LG por las sospechas sobre la privacidad de algunos de sus televisores inteligentes.La organización quiere que se investigue qué datos recogen estos aparatos y solicita retirar determinados modelos de las tiendas y reparar gratuitamente los ya vendidos. También señala a las cadenas FNAC y Worten, que comercializan los dispositivos. De momento, son peticiones de la asociación, pues ningún tribunal ha ordenado retirarlos del mercado.¿Qué denuncian los consumidores y por qué señalan a LG? El conflicto viene de una investigación difundida en septiembre por Gamers Nexus, junto con otros especialistas. Durante sus pruebas con televisores LG OLED, detectaron que los aparatos podían identificar dispositivos conectados a la red doméstica, como móviles y relojes, y recoger información sobre redes WiFi cercanas.La parte más delicada afecta al sonido. Los investigadores demostraron que era posible captar audio con la pantalla apagada, conservarlo sin internet y recuperarlo después. Sin embargo, parte de esa demostración necesitó obtener acceso privilegiado al sistema y modificar su funcionamiento. Por tanto, no prueba que LG grabe habitualmente conversaciones de sus clientes.Citizens Voice pide ahora una evaluación técnica independiente que aclare si existen prácticas contrarias a los derechos de los consumidores. También reclama que se corrijan posibles fallos en los equipos vendidos.LG niega las grabaciones y defiende sus controles de privacidadLa compañía surcoreana rechaza las acusaciones de espionaje y asegura que sus televisores solo procesan órdenes de voz cuando el usuario pulsa el botón correspondiente o activa esa función mediante una palabra reconocida. Según LG, el sonido utilizado para detectar esa orden se analiza en el propio aparato y no se almacena si no hay activación.También defiende que el reconocimiento automático de contenidos, una tecnología que permite saber qué programas se ven para ofrecer recomendaciones o publicidad, requiere el consentimiento del usuario. Se trata de una herramienta que forma parte de la actividad publicitaria de LG en los televisores conectados.La cuestión pendiente es si esas explicaciones responden a todos los escenarios detectados en las pruebas y si los usuarios reciben información suficiente. El procedimiento se encuentra en una fase inicial, sin sentencia ni retirada confirmada. Hasta que se resuelva, conviene revisar los permisos de voz y publicidad del televisor y mantener su software actualizado.