El Papa sacude el Uruguay laico: “Ha despertado el interés de quienes no profesan la fe católica”

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La visita de León XIV a Uruguay ha supuesto un desafío logístico, económico y pastoral para la Iglesia en uno de los países más secularizados de América Latina. Sin embargo, para Igor Alcalde, responsable de comunicación de la Diócesis de San José de Mayo, el viaje del Papa está logrando algo poco habitual: captar la atención de sectores alejados de la fe.“Esto ha despertado también el interés de muchos que no profesan la fe católica”, asegura en entrevista con EWTN News Español. “Hay mucha gente que no es católica, que no es cristiana, pero va a ver los eventos a través de la televisión, va a ir a la calle para poder saludar al Papa y tener un contacto con él”, manifiesta. Igor Alcalde, responsable de comunicación de la Diócesis de San José de Mayo, enfrente del estadio Centenario donde tendrá lugar la vigilia de oración este sábado. Crédito: Juan Pablo Mendiburu y Ignacio Aldama, estudiantes de Comunicación (con énfasis en periodismo) en la Universidad Católica del Uruguay Una visita histórica a una Iglesia pequeñaLa Diócesis de San José de Mayo, erigida en 1955 y actualmente presidida por el obispo Fabián Antúnez, ha desempeñado un papel central en la coordinación local de la visita pontificia. Para ello se creó una comisión de comunicación integrada por diversos organismos de prensa de la Iglesia uruguaya, en estrecha colaboración con las distintas diócesis del país.“Siempre tuvimos las ganas de que viniera el Papa Francisco. Para nuestra Iglesia uruguaya es muy difícil poder recibir a un Papa. La Iglesia uruguaya es pequeña, es pobre, tiene muchas dificultades”, describe Alcalde sin tapujos.Esas limitaciones obligaron a desplegar una importante red de colaboración para hacer posible el viaje. “Se ha lanzado una rifa para poder financiar esta visita. Es una dificultad importante también el tema económico, que con la ayuda de todos, el aporte de empresarios, de gente de Iglesia y de gente que no es de Iglesia, se va a llevar adelante”, señala. Uruguay no recibía la visita de un Papa desde hace 38 años. Crédito: Daniel Ibañez/EWTN News. Otro de los grandes desafíos ha sido la movilidad de los miles de fieles convocados a los distintos actos del Pontífice. “¿Cómo trasladar a una cantidad de gente que va a participar? También fue una dificultad la movilidad”, reconoce.El país más secularizado de la regiónUruguay es uno de los países más laicos de América Latina. El proceso de separación entre Iglesia y Estado, consolidado a comienzos del siglo XX y culminado con la Constitución de 1919, transformó profundamente la vida pública del país.La secularización caló incluso en el lenguaje. La Navidad pasó a denominarse Día de la Familia y la Semana Santa fue rebautizada como Semana de Turismo. En este contexto, la llegada de un Papa constituye un acontecimiento singular en una sociedad donde la práctica religiosa es minoritaria.La pérdida de referencias religiosas también aparece vinculada a algunos de los problemas sociales más graves que afronta el país. Uruguay registra una de las tasas de suicidio más elevadas de la región. Según datos del Ministerio de Salud Pública, en 2024 se produjeron 21,35 suicidios por cada 100.000 habitantes, una cifra dos veces y media superior a la registrada en España ese mismo año. En 2025 la tasa descendió a 19,16 por cada 100.000 habitantes. A pesar del día nublado y la humedad, más de 40.000 personas participaron en la Misa del Papa en Paysandú. Crédito: Daniel Ibañez/ EWTN News. Precisamente sobre esta realidad quiso pronunciarse León XIV durante su primer discurso en territorio uruguayo.“También hoy podemos vivir rodeados de personas, compartir con ellas el trabajo, la calle o incluso el propio hogar, y desconocer el peso que llevan consigo”, afirmó el Pontífice en su discurso en la Plaza de la Independencia, ante miles de personas, y tras escuchar al presidente uruguayo Yamandú Orsi.“La soledad, la angustia y la pérdida de esperanza pueden llegar a ser tan profundas que una persona deje de encontrar razones para continuar viviendo”, advirtió. “Ante la dolorosa realidad del suicidio, la atención sanitaria, los vínculos familiares y la cercanía de la comunidad resultan inseparables. Nadie debería llegar a sentirse extraño entre los suyos ni pensar que su ausencia importa menos que su presencia”, manifestó el Santo Padre.Más que una fotoPara la Iglesia en Uruguay, la importancia de la visita trasciende los actos multitudinarios. Alcalde insiste en que el verdadero éxito no se medirá por las cifras de asistencia ni por las imágenes televisivas. “Que no quede solamente esto en un evento, en la foto, en un escenario lindo o en un montaje, sino que despierte en la gente un deseo de fraternidad, de solidaridad y de sentido de la vida, que tanto le falta al Uruguay también”, afirma.A su juicio, el mensaje del Papa interpela a toda la sociedad, más allá de las creencias religiosas: “No solamente lo vamos a hacer los cristianos o los católicos; es una invitación a todo el pueblo uruguayo”.En ese sentido, destaca también la amplia labor social que desarrolla la Iglesia en ámbitos especialmente vulnerables. “La Iglesia trabaja mucho y ha hecho mucho con el tema de las adicciones”, recuerda. El Papa fue arropado por miles de personas en la Misa que celebró en Uruguay. Crédito: Daniel Ibañez/EWTN News. “La Iglesia no es solamente lo ritual o lo sacramental, sino que también tiene toda una parte humana, solidaria, de vínculos con las personas que hace que la gente pueda descubrir el sentido de la vida de mejor manera”, recalca.Una oportunidad para acercarse a los jóvenesEntre las principales preocupaciones pastorales figura la dificultad para conectar con las nuevas generaciones, un desafío compartido por buena parte de la Iglesia en Occidente.“Siempre ha sido un desafío importante poder atraer a los jóvenes”, admite Alcalde. Sin embargo, considera que la presencia del Pontífice puede ser un revulsivo. “El Papa puede ayudar mucho en eso, generar un despertar, un interés, una inquietud”, explica.Por ello valora especialmente la decisión de León XIV de incluir en su agenda una visita al barrio Borro, una de las zonas más vulnerables de Montevideo. “El hecho de que el Papa haya querido ir al barrio Borro y ver la realidad, escuchar sus testimonios, saber lo que viven y lo que sienten, creo que es una buena señal”, sostiene.El mensaje de los uruguayos al PapaComo preparación de la visita, la Iglesia en Uruguay promovió una iniciativa novedosa: recopilar las inquietudes, preocupaciones y esperanzas de los ciudadanos en un documento entregado al Papa durante la visita ad limina de los obispos uruguayos en Roma. “Una cosa importante que se hizo previo a este viaje fue recoger la opinión de los uruguayos en un compendio que se le entregó cuando los obispos visitaron al Papa en Roma, con aquello que los uruguayos quieren contarle de su país”, revela.El material incluía también aportaciones de los más pequeños. “Incluso niños que hicieron sus dibujos, sus ilustraciones, como forma de que el Papa también tenga un insumo para responder a todas las preguntas que aquí se le van a hacer”, detalla Alcalde convencido de que ese ejercicio de escucha ha encontrado ahora respuesta durante la visita apostólica. Colaboraron con este artículo Juan Pablo Mendiburu e Ignacio Aldama, estudiantes de Comunicación (con énfasis en periodismo) en la Universidad Católica del Uruguay.