Santiago Abascal (Bilbao, 1976) atiende a PRENSA IBÉRICA, grupo editor de este medio, al final de una semana marcada por la dimisión de Óscar Puente y por el batacazo de Donald Trump en las elecciones de medio mandato de Estados Unidos. Llega a la sede de Bambú a primera hora y posa en el exterior para la cámara de José Luis Roca. El conductor de una camioneta de reparto le jalea al pasar, dos veinteañeros con ropa de montaña y pendientes pasan a su lado y se quedan mirándole discretamente, a lo que reponde con un saludo cordial. Es su cuarta vez como candidato y reitera que se siente más cómodo en las caravanas electorales y en la calle que en el Congreso de los Diputados y que no entiende esa percha que le han colgado de que no madruga. Seguir leyendo....