Jóvenes y familias de Uruguay salieron al encuentro de León XIV y su llamado a "jugarse la vida"

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El emblemático Estadio Centenario de la ciudad de Montevideo, donde se jugó la final del primer mundial de fútbol en 1930, y que en 2023 fue escenario de la primera beatificación de un uruguayo, Mons. Jacinto Vera, recibió hoy a cerca de 70.000 personas para participar de una vigilia de oración con el Papa León XIV.En un clima invernal atípico para la época del año, fieles de todas las edades comenzaron a acercarse a las inmediaciones del estadio, y aguardaron en largas filas la apertura de puertas entre mates y bailes, aportando movimiento para olvidar por un rato el frío y entretener las horas de espera.Los grandes protagonistas de la tarde fueron los jóvenes, que llegaron en grandes comunidades, en pequeños grupos de amigos o junto a sus familias para escuchar el mensaje del Papa. Es el caso de Emilia, de Paysandú, una joven de familia creyente, a quien desde pequeña le inculcaron “seguir el camino de Dios” y mostró expectativa por “ver qué nos dice el Papa”.Cecilia y Nicolás llegaron al Estadio con banderas de Uruguay y del Vaticano, acompañados por sus papás Florencia y Federico. La familia de Montevideo apuntó a la unión como mensaje necesario para la población del país. “Estamos muy contentos, esperamos que el mensaje siga siendo de paz y de unidad para todos los uruguayos”, señaló el padre.Por su parte, Florencia anheló que Uruguay se una a la petición del Papa de fortalecer a las familias como base de la sociedad. “Ojalá que más uruguayos puedan seguir el mensaje de Jesús”, dijo.Nicolás, por su parte, aconsejó a los jóvenes “que no tengan miedo a sumarse a las movidas, a las experiencias, que sigamos trayendo paz y unidad”.Tobías llegó desde Colonia, pertenece al Opus Dei y se hizo eco del lema de la visita asegurando que es “una alegría enorme que venga el Papa, para todos los cristianos y para que mucha gente se acerque y conozca de verdad lo que es la Iglesia”. El mensaje clave para los uruguayos, considera el joven, tiene que ver con “estar alegres, porque la alegría es fundamental”.Sebastián llegó acompañado por su novia motivados por esta oportunidad que “todos los fieles deberíamos aprovechar”. A la espera del Santo Padre, anheló que su mensaje pueda “tirar un poco luz y que nos dé un poco de ayuda sobre lo que es afrontar un noviazgo cristiano y posiblemente un matrimonio”.Jóvenes, “dejen todo en la cancha”Una vez dentro del Centenario, la animación estuvo a cargo de dos sacerdotes muy reconocidos: Juan Andrés Verde y Marcelo Marciano, quienes presentaron a distintos artistas en la previa de la llegada del pontífice.También hubo lugar para testimonios como el del exfutbolista Andrés Fleurquín, quien se refirió a la falsa idea de éxito que tuvo en el pasado y a la transformación que vivió al poner a Jesús en el centro de su vida.En ese contexto, animó a los jóvenes a que “no se conformen con una vida chata, con una vida mediocre”, invitándolos a que sueñen grande, “dejen todo en la cancha”, estudien y se preparen. Asimismo, les recordó que la dignidad no nos la da un logro, sino que nos la da ser hijos de Dios. “No tengan miedo de abrir su corazón a Cristo”, aconsejó su esposa Agustina.También compartió su experiencia Valentina Liuzzi, quien a sus 17 años tuvo un accidente y se quemó el 70% del cuerpo, permaneciendo internada durante más de un año, tiempo en el que le realizaron más de 100 intervenciones quirúrgicas. Ante decenas de miles de jóvenes, Valentina aseguró que en ese proceso tan doloroso, la fe fue su refugio y el de su familia.Jose Damiani, Lucas Sugo y varios artistas más completaron la escena, invitando al público a unirse a ellos con clásicos del repertorio nacional y algunos hits católicos. Sin embargo, lo más escuchado de la tarde fue el canto “Papa León, te queremos un montón”, entonado una y otra vez desde las plateas y el campo.La bendición a los niños, un signo de Dios para las familiasEl Santo Padre arribó pasadas las 19:00 horas y rodeó el campo de juego a bordo del papamóvil. En el camino, bendijo a algunos niños, como a la pequeña Doménica, hija de Javier y María Pía, quienes comentaron a EWTN News Español que el momento en que el Papa bendijo a su niña fue “una cosa increíble, no sólo por eso sino también por estar acá, en el Centenario, con lo que significa para los uruguayos”. Para su mamá, fue “la felicidad más grande”, sintetizó.Sofia y Francisco, con los pequeños Guadalupe y Juan Ignacio en brazos y un tercer bebé en camino, aseguran que en su caso la bendición a Juanito fue “algo inesperado, que no buscamos ni esperamos mucho” y que significó “una alegría inmensa” para toda la familia. En el mismo sentido, Sofía lo describió como “un signo muy concreto de cómo Dios está atrás apoyándonos para seguir construyendo nuestra familia”.“¡Sean santos!”Tras la bienvenida futbolera del Arzobispo de Montevideo, Cardenal Daniel Sturla, quien aseguró que tener al Papa en el país es “un golazo”, dos jóvenes y un matrimonio con hijos dieron testimonios sobre distintos momentos de la vida, y plantearon al Santo Padre algunas inquietudes en busca de consejos.Uno de los hijos del matrimonio, que se forma hacia el sacerdocio en el Seminario Interdiocesano Cristo Rey, le obsequió al Santo Padre una camiseta con su nombre y el número 14, firmada por todos los seminaristas, para pedirle que rece por sus vocaciones.En sus palabras, el Santo Padre recordó que “vale la pena jugarse la vida”, y animó a no tenerle miedo al “para siempre” al optar por el matrimonio, los hijos o la vocación religiosa. “¡Sean santos! No se conformen con una vida simplemente correcta ni con una fe de costumbre que se contente con lo indispensable. No le den a Dios sólo una parte de ustedes, ¡Dense por completo!”, exhortó.Tras recibir obsequios por parte de la Iglesia local, y luego de la bendición final y de un momento de oración ante la imagen de la Virgen, el Papa León XIV se retiró en medio de un gran espectáculo de fuegos artificiales, y los fieles abandonaron el estadio en orden para descansar a las puertas de la que será la última jornada del pontífice en Uruguay.