Ya solo quedan tres domingos para que llegue el 29 de noviembre. Los españoles cuentan las horas para acudir a las urnas, en parte por la importancia del momento y en parte por el hartazgo que supone aguantar durante casi dos meses una campaña electoral constante. Pero lo cierto es que en las próximas elecciones generales se juega el presente y el futuro del país en un momento crucial para la historia democrática. En mitad de una situación crítica en asuntos tan importantes como la seguridad ferroviaria, el problema de la vivienda o la crisis migratoria. Todos los candidatos llevan semanas tomando las calles, las redes sociales y los medios de comunicación. Un bombardeo constante de mensajes en lo que ya ha pasado a conocerse como la primera campaña, o precampaña, electoral 360 en la que hasta la Inteligencia Artificial ha intervenido de manera decisiva. Sin embargo, no solo los mensajes desde los medios de comunicación, las redes sociales o los mítines son importantes durante la precampaña electoral. También lo son las encuestas, ya que ayudan a los españoles a ir conociendo cuál es la intención de voto de sus vecinos y de toda la ciudadanía. Hay muchos que no solo votan en función de su enfado o de su ideología, sino también en parte por lo que van viendo, por lo que pueden apoyar para que salga o incluso para todo lo contrario, por lo que pueden evitar que les gobierne. Así pues, durante las últimas semanas ha habido una tendencia más o menos clara y estable. La mayoría de las encuestas vaticinan que el PP será la fuerza más votada. El PSOE, con altibajos, se desangra con su propia crisis interna que ya se ha cobrado el puesto de Óscar Puente. Y Vox aparece como tercera fuerza y como formación que más mejora respecto a las elecciones generales de julio de 2023. De esta manera, la derecha se agarra a la mayoría absoluta de los 176 candidatos mientras otros como Frente Amplio luchan porque su coalición de izquierdas no se convierta en un fracaso. El rumbo que han llevado los datos hasta ahora ha sufrido una sacudida reciente. Se trata del accidente ferroviario de Urda, el cual ha supuesto un golpe casi insoportable para la izquierda, especialmente para el PSOE. Si la tendencia de datos ya era mala hasta finales de octubre, las primeras encuestas de noviembre han consolidado el mazazo. Ahora, Pedro Sánchez tiene tres semanas para intentar revertir la situación y, aunque no consiga ser la fuerza más votada, al menos arañar escaños al PP para que este no pueda formar un gobierno con Vox que suponga el cambio definitivo en España. El portal especializado 'electomanía' ofrece un 'tracking' realizado por 'Midat' en base a las encuestas más recientes de NC Report, Sigma Dos, Sociométrica y Electopanel en el que se puede ver la tendencia de voto de los españoles en la actualidad, pero también en comparación con las últimas semanas y meses. Un seguimiento que se realiza en base a las encuestas fiables más recientes que hay en el mercado. Según estos datos, el Partido Popular ganaría las elecciones del 29 de noviembre con una intención de voto del 31,3%, lo que le permitiría sacar 136 escaños. Esto supone una variación de un diputado positivo respecto a la última semana. Así pues, los datos evidencian que el accidente ferroviario que ha vuelto a desnudar las vergüenzas del Ministerio de Transportes dan un mínimo rédito favorable al PP en detrimento de su máximo rival por la presidencia del Gobierno. Por su parte, el PSOE sigue en caída libre y se sitúa alrededor de los 104 diputados con el 25,9% de los votos. Es decir, que la brecha entre PP y PSOE supera ya los 30 diputados y los 5 puntos de media. La estimación de voto sigue confirmando la tendencia positiva de Vox, que sube un 0,3% respecto a la semana pasada, se acerca al 20% y se consolida en ese potente resultado de 65 escaños. De esta manera, si se proyectara esta situación hasta el 29 de noviembre, el bloque de la derecha podría soñar con superar los 200 escaños uniendo también los 2 que se le estiman en este momento a UPN. En cuarta posición, muy alejado de la pelea, se encuentra Frente Amplio, que obtiene 10 diputados y que se aprovecha en cierto modo de la debacle del PSOE, fragmentando aún más el voto de la izquierda. «La lectura de conjunto es que el trasvase de la semana no va de la derecha a la izquierda, sino dentro de cada bloque: el PSOE cede a su izquierda lo que el Frente Amplio recoge, y el PP recupera un escaño sin que Vox se mueva», explica los expertos. Después, el bloque independentista se mantiene con pocas variaciones respecto a encuestas anteriores con ERC y Bildu manteniendo 8 y 7 diputados respectivamente, mientras que Junts gana uno y pasa a 6. PNV se sitúa con 5 y cede uno. Y Compromís-FV, BNG y Adelante Andalucía figuran con 2. Por último, Podemos consigue retener una única representación mientras que Coalición Canaria y SALF se quedan fuera.