El Ejército de Tierra lleva años trabajando en un proceso de transformación para adaptar sus capacidades a los conflictos del futuro. Una de las referencias fundamentales de este proyecto es la visión Fuerza 35, presentada por el entonces jefe de Estado Mayor del Ejército, el general Francisco Javier Varela Salas. Su propuesta establece cómo deberá evolucionar la institución para responder a amenazas convencionales, híbridas y multidominio.Varela planteó que el Ejército de 2035 tendrá que ser capaz de constituir organizaciones operativas flexibles y cohesionadas, dotadas de medios tecnológicamente avanzados y formadas por personal altamente motivado y preparado. La finalidad es disponer de unidades capaces de operar en todo tipo de entornos, integrarse en estructuras multinacionales y contribuir a la protección de la población y el control del territorio.Fuerza 35: unidades flexibles y tecnología para el combateUno de los aspectos centrales de la visión de Varela es la necesidad de adaptar las estructuras militares a las características de cada operación. La flexibilidad permitirá configurar organizaciones capaces de responder a situaciones cambiantes, mientras que la cohesión de sus integrantes será un factor determinante para alcanzar la eficacia.La tecnología ocupa un lugar destacado en este modelo. El documento contempla la incorporación de capacidades adicionales en el nivel táctico, vinculadas a la futura plataforma de combate sobre ruedas 8x8, la mejora de la conciencia situacional y el incremento de la potencia de fuego.También plantea aprovechar el análisis de grandes volúmenes de información —conocido como big data— y otras tecnologías para mejorar la comprensión del entorno operativo. Estas herramientas deben ayudar a las unidades a identificar amenazas, compartir información y actuar con mayor coordinación.El proyecto no se limita, sin embargo, a incorporar nuevos vehículos o sistemas de armas. La transformación requiere modificar los procedimientos de organización, planeamiento y conducción de las operaciones, teniendo en cuenta que los conflictos futuros combinarán los dominios terrestre, naval y aéreo con el ciberespacio.Personal preparado e integración con los aliadosVarela considera que la eficacia de las futuras unidades dependerá también de la preparación de sus integrantes. El documento destaca la importancia de los valores institucionales, el liderazgo, la iniciativa y la disponibilidad permanente para el servicio.La preparación deberá abarcar las dimensiones física, técnica y psicológica, de modo que los militares puedan responder a las exigencias de operaciones complejas. La tecnología puede ampliar las capacidades de las unidades, pero necesita profesionales capaces de manejarla y aprovecharla correctamente.Otro de los objetivos es mantener la capacidad expedicionaria del Ejército de Tierra y facilitar su integración en estructuras multinacionales. La interoperabilidad con los aliados resulta esencial para participar en operaciones conjuntas y contribuir a los compromisos internacionales de España.La visión Fuerza 35 representa así una transformación global de la institución: unidades más adaptables, sistemas avanzados, personal cualificado y una mayor integración operativa. El horizonte de 2035 se plantea como una referencia para evolucionar progresivamente y mantener la capacidad de respuesta ante los desafíos de seguridad.