La meteorología no es una ciencia exacta. A pesar de estar basada en la física y la termodinámica, no puede predecir con exactitud lo que va a pasar porque la atmósfera es un sistema caótico a la par que complejo. Al entrar en juego tantos factores (temperatura, presión atmosférica, humedad, viento, nubosidad y corrientes oceánicas), el mínimo cambio de una de estas variables puede alterar por completo el resultado que barajaban los expertos. Por muchos modelos matemáticos y estadísticos que se utilicen, no existe la certeza absoluta.Aparte de ser impredecible de por sí, el tiempo atmosférico está más «loco» que nunca debido al calentamiento global y la emergencia climática, que alteran la energía y los grandes sistemas que regulan la atmósfera y los océanos. Estamos en noviembre y en buena parte de España continúa haciendo el suficiente calor como para salir a la calle en manga corta y bermudas. A la gente ni se le pasa por la cabeza sacar el chaquetón del armario; ponérselo haría que sudara a chorros.Sin embargo, como hemos comentado, el tiempo atmosférico es muy cambiante. En un mismo día, las temperaturas pueden ser altas a mediodía y, de la nada, comenzar a bajar hasta el punto de echar de menos una rebequita. De hecho, Mar Gómez, meteoróloga para ElTiempo.es, avisa de que «el vórtice polar está a punto de hacer algo que nunca hemos observado tan pronto desde que tenemos registros», lo que podría cambiar «el comienzo de nuestro invierno».Entradas de aire frío procedentes del Ártico podrían llegar a España más pronto de lo habitual Ver esta publicación en Instagram Según Mar Gómez, los modelos meteorológicos están anticipando las señales de un fenómeno extraordinario: una posible ruptura del vórtice polar entre el 4 y el 10 de noviembre. ¿La razón? Un calentamiento súbito estratosférico, el cual puede debilitar, desplazar o incluso dividir el vórtice polar. Pero antes de profundizar más, conviene explicar qué es el vórtice polar: una gran circulación de aire frío que se forma en la estratosfera sobre el Ártico, a unos 30 kilómetros de altura, y que ayuda a mantener aislado el aire extremadamente frío de las regiones polares.No obstante, un calentamiento intenso de la estratosfera (la capa que tenemos por encima de nosotros) amenaza con romper ese equilibrio y debilitar esos vientos, hasta el punto de que llegarían a invertirse. De este modo, el vórtice polar se dividiría en dos grandes núcleos. Lo curioso del asunto es que «desde que tenemos registros comparables, ningún calentamiento súbito estratosférico mayor se ha producido antes del 28 de noviembre». Si llega a producirse, estaríamos ante un récord de precocidad.Esta situación coincide con un episodio muy intenso de El Niño (un evento climático natural que se caracteriza por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales en el centro y este del océano Pacífico ecuatorial), pudiendo favorecer las ondas atmosféricas capaces de debilitar el vórtice. Mar Gómez, empero, asegura que «todavía no podemos atribuirle directamente este episodio, de producirse».¿Cómo afectaría el fenómeno a Europa y España? Pues sería posible que hubiera entradas de aire frío desde el Ártico hacia Europa, causando episodios de frío intenso en algunas zonas del continente y, por tanto, apareciendo situaciones meteorológicas invernales antes de lo habitual. Pero la meteoróloga nos tranquiliza avisando de que una ruptura del vórtice polar «no significa automáticamente una ola de frío en España».