Cambiar de profesión a los 40 años puede generar mucho vértigo, especialmente cuando supone empezar desde cero en un sector completamente desconocido. Sin embargo, para Paloma, una madrileña de 46 años que dejó atrás el sector textil para convertirse en fontanera, la decisión ha supuesto descubrir un trabajo que le apasiona y que, además, le ha permitido obtener unos ingresos que no esperaba durante sus primeros meses.Seguir leyendo....