Anthropic ha empezado a probar una función que conecta tus cuentas bancarias con Claude, a través del servicio Plaid, para que analice tus gastos, recibos y suscripciones sin que tengas que subir nada a mano. El asistente puede leer los datos de las cuentas, pero no operar con ellas: detecta cargos duplicados, comisiones inesperadas o recibos que suben, y sugiere dónde pagar menos, sin capacidad para contratar, transferir ni tocar el dinero. Lo cuenta Xataka, a partir de información de la propia Anthropic.La función está en beta, solo en Estados Unidos y limitada a los planes de pago. Y la pregunta que deja no es qué puede hacer, sino cuánto de tu vida financiera acaba dentro de un chat.¿Qué puede ver y qué puede hacer Claude?Ver mucho; hacer, poco. Según Xataka, Claude accede a los nombres de las cuentas, los saldos, los límites de crédito y hasta dos años de movimientos, con sus comercios, categorías y conceptos. Con eso elabora gráficos y consejos que Anthropic describe como fáciles de entender.Lo que no hace es operar: puede decirte cómo invertir mejor o cómo pagar menos en un servicio que ya tienes, pero no contrata nada nuevo ni mueve fondos. Es una diferencia deliberada y sensata, porque mete a la IA en el terreno del análisis sin darle las llaves de la cuenta. El acceso al banco va a través de Plaid, el intermediario que conecta aplicaciones con entidades financieras y que se rige por su propia política de privacidad. No es la primera vez que una IA entra en tu banco por esta vía: OpenAI lanzó herramientas de finanzas personales con Plaid en ChatGPT en mayo, así que Anthropic llega a un terreno ya abonado.¿Dónde está disponible y para quién?En beta, solo en Estados Unidos y únicamente en las cuentas Pro, Max y Ultra. Xataka señala que la función permanece atada al mercado estadounidense, lo que en la práctica deja fuera a España y al resto de Europa por ahora.Que llegue primero a los planes de pago encaja con el movimiento de Anthropic de convertir a Claude en un asistente que se mete en la vida cotidiana. La compañía ya conectó Claude a Spotify, Uber, Booking e Instacart, entre otros servicios, y ha presentado agentes que actúan con más autonomía, como Claude Duet, que vigila el correo y actúa solo. Las finanzas son el siguiente dato personal que entra en la ecuación: según Xataka, las dudas sobre dinero ya son el 11 % de las consultas a los chatbots de IA.¿Qué pasa con tu privacidad?Anthropic dice que no usa estas conversaciones para entrenar sus modelos, pero los datos se quedan en los chats hasta que tú los borras. Y ahí está el matiz que conviene leer con calma. Según Xataka, los datos bancarios no pasan a la memoria de Claude ni a su resumen mensual, pero siguen en las conversaciones, en los artefactos y en los enlaces compartidos.Desvincular un banco no borra lo ya respondido: hay que eliminarlo a mano, y un enlace compartido puede llegar a mostrar saldos, cifras y gráficos. Al cancelar la suscripción, Claude deja de leer las cuentas, pero los bancos siguen conectados hasta que los desvinculas tú, también desde my.plaid.com.Mi lectura es que la frontera que ha trazado Anthropic —leer sí, operar no— es la correcta, y es lo que hace esta función defendible. El valor es real: mucha gente no revisa sus suscripciones ni detecta una comisión que sube poco a poco, y para eso un análisis automático ayuda. Pero el diseño de la privacidad es el de siempre en estos productos: cómodo para activar, incómodo para revertir. Que los datos persistan en los chats tras desconectar el banco, y que un enlace compartido pueda filtrar tu saldo, son exactamente los flecos que convierten una herramienta útil en un riesgo si no vas con cuidado. Dos años de tus movimientos bancarios dentro de un chatbot son muchísima información sobre quién eres; antes de entregarla, conviene preguntarse si el análisis compensa, y si no lo harías igual de bien con una hoja de cálculo que no sale de tu ordenador.La noticia Claude ya puede leer tus cuentas bancarias y analizar tus gastos, pero no mover ni un euro fue publicada originalmente en Wwwhatsnew.com por Natalia Polo.