El Gran Wyoming anunció este jueves que se retira de la televisión , tras 20 años de carrera profesional. El público le reconoce por presentar los informativos de LaSexta y 'El Intermedio', además de por sus contadas apariciones como actor, como en la saga 'Torrente' y 'El día de la bestia'. Pero, cuando se apagan las cámaras, José María Monzón, que ese es su nombre real, siempre ha vuelto a ser un padre de familia y abuelo de 71 años. Tiene tres hijos fruto de su relación pasada con Marisa García . El matrimonio se disolvió después de 20 años de vida compartida, pero en la actualidad mantienen una relación cordial por el bien de los niños. Los hijos de la pareja se llaman Marina, Miguel y Ángela . Siendo ya mayores, están inmersos en el mundo laboral y han formado sus propias familias. Marina, la mayor, es periodista y presentadora de televisión en Atresmedia, como su padre. Tiene tres hijos que convierten a Wyoming en abuelo. Los presume en las redes sociales ( @marinamonzon_ ) y abre una ventana al mundo íntimo del personaje televisivo. El Gran Wyoming compartió con su público su experiencia en la crianza de sus tres hijos. La anécdota que relató en el programa 'Palo y Astilla' en LaSexta afectó a su trabajo ante las cámaras y es una parte esencial de quien es hoy en día. Se separó de su mujer y se vio compaginando un puesto exigente en 'El Intermedio' con el cuidado de los chicos. Estaba «contento» por cómo habían crecido y madurado sus tres hijos, también algo asombrado. «Yo tenía mis dudas, porque yo me separé y vivieron con su madre, luego h an venido a vivir conmigo», explicó. El cambio de residencia tuvo un impacto más allá de lo práctico. El Gran Wyoming pasó de vivir en una familia unida a convertirse en separado y, luego, a volver a encargarse de los tres jóvenes. Sus obligaciones con la televisión le impidieron implicarse de lleno en acompañar a sus hijos: «Siempre tienes la seguridad de, y es cierto, que no les has dedicado ni remotamente el tiempo que necesitaban . Esto es verdad, una verdad muy grande». El presentador afrontó aquella etapa con la confianza de que sus hijos superarían el dolor de la separación, aunque siempre tuvo miedo de que sufriesen por su culpa: «Entonces, no sabes en qué va a derivar. Yo tengo la suerte de que con mis hijos me llevo muy bien . Se ha creado un colegueo porque no hay otra». La amistad entre el padre y los hijos se fraguó con el paso del tiempo. «Cuando mis hijos se vinieron a vivir conmigo, yo no era una persona que tuviera mucha paciencia. No llevaba bien el papel de 'policía' de mis hijos», explicó. A pesar de las dificultades que vivieron, la sensación general es positiva. «Estoy muy contento con ellos», afirmó. Esta satisfacción «no» la comparte con ellos directamente, se la reserva para la intimidad.