Sánchez en Valencia y Feijóo en Valladolid: la campaña del 29N se resetea con dos modelos de gestión opuestos

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La precampaña vuelve a ponerse en marcha este fin de semana tras un parón marcado por el luto oficial y el estado de conmoción. Los escenarios donde PSOE y PP retomarán la batalla electoral son dos ciudades cargadas de simbolismo: Valencia y Valladolid. El presidente del Gobierno pisará este viernes la tierra donde Carlos Mazón tardó más de un año en dimitir tras la dana que dejó 233 víctimas mortales. El líder de los populares estará un día después en la ciudad de Óscar Puente, exalcalde pucelano y ministro de Transportes hasta hace apenas unos días, cuando renunció a su cargo tras el gravísimo segundo accidente ferroviario en menos de un año. Dos tragedias y dos maneras de asumir responsabilidades políticas ante una catástrofe. Esa confrontación amenaza con marcar los próximos días de una campaña que, aunque ni siquiera ha comenzado oficialmente, parece resetearse y mudar de piel cada semana. Todo está en el aire y aún quedan 23 días para el 29N.El accidente de tren de Urda, con 69 víctimas mortales, ha trastocado los planes electorales de los principales partidos. El PSOE, que había diseñado una campaña asentada en el amor —tras el beso de Sánchez con su esposa en el primer gran acto electoral, los socialistas habían incorporado una kiss cam en algunos de sus mítines—, el optimismo y la movilización del electorado progresista, se ha visto obligado a cambiar de registro. También el PP ha reajustado su estrategia: de plantear las elecciones como un plebiscito sobre Sánchez ha pasado a situar la gestión de los servicios públicos y la seguridad de las infraestructuras entre sus principales argumentos para llegar a la Moncloa.“El acto estaba previsto antes de la dimisión de Puente”, afirman desde Ferraz. Pero lo cierto es que la elección de Valencia para reanudar la precampaña socialista también tiene relevancia desde el punto de vista orgánico. Sánchez ha escogido la segunda federación socialista por número de militantes y con mayor presencia en la dirección federal. De sus filas proceden la secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró, y la responsable de Igualdad y cabeza de lista por Valencia en el Congreso, Pilar Bernabé. Su líder, Diana Morant, es la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades. Las tres participarán en el mitin del viernes. “Es una federación muy movilizada, que tiene posibilidades de arrebatarle el gobierno al PP y, por lo tanto, el mejor comienzo para retomar la campaña. Habrá llenazo”, señalan fuentes de los socialistas valencianos que también destacan el simbolismo de la elección de Valencia para poner al PP frente al espejo de su propia gestión de las catástrofes. La lectura política es evidente. El 3 de noviembre de 2025, justo un año antes de la dimisión de Óscar Puente, Carlos Mazón anunciaba su renuncia a la presidencia de la Generalitat valenciana. Lo hizo 370 días después de la dana del 29 de octubre de 2024, en la que fallecieron 233 personas, y tras meses de multitudinarias movilizaciones ciudadanas, exigencias de responsabilidades y cuestionamientos sobre su actuación durante las horas más críticas de la emergencia. Durante buena parte de ese tiempo contó con el respaldo de la dirección nacional del PP, encabezada por Feijóo. “Querido Carlos, estamos orgullosos de que sigas trabajando y dando la cara”, dijo el líder de los populares tras una visita a las zonas afectadas tres meses después de la riada. El PSOE quiere convertir esa diferencia de tiempos y respuestas en un argumento electoral. “Asumió la responsabilidad política por empatía a las víctimas y para reconstruir la confianza quebrada de la ciudadanía”, remarcó Sánchez tras la Cumbre Iberoamericana de este jueves en Madrid. Frente a la decisión de Puente de abandonar el Gobierno después de comparecer ante el Congreso para dar explicaciones —“No todos somos iguales”, afirmó—, los socialistas quieren recordar que Mazón se mantuvo al frente de la Generalitat durante más de un año y que, pese a su dimisión, ocupa un escaño en Les Corts Valencianes, lo que le permite seguir siendo aforado. El PSPV ha acusado esta misma semana a Mazón de cobrar 1.931 euros en concepto de kilometraje a Les Corts pese a tener coche oficial como expresident. Los socialistas aspiran así a transformar uno de los golpes más duros que han recibido en la recta final de la legislatura en un relato de ejemplaridad frente a la oposición.“Tiene toda la intencionalidad política”, señalan fuentes del PP a infoLibre al preguntar por la elección de Valladolid como lugar para reiniciar la precampaña electoral. La ciudad castellana fue gobernada por Óscar Puente entre 2015 y 2023 y constituye uno de los principales referentes políticos del exministro, que tiene una trayectoria estrechamente vinculada a este territorio. El PP pretende que su renuncia no sirva como punto final a la crisis. Feijóo, que durante los días posteriores al accidente exigió la salida del ministro, considera ahora insuficiente su marcha. El líder popular la ha calificado de "teatrillo" y sostiene que las responsabilidades deben alcanzar al propio presidente del Gobierno. “Toda su gestión es un desastre”, señalan esas mismas fuentes que quieren evitar que Sánchez recupere la iniciativa política. Esa palabra, “gestión”, es clave en el nuevo discurso de Génova. Después de semanas centrados en el desgaste del Ejecutivo y en acabar con el sanchismo, los populares quieren presentar a Feijóo como un “buen gestor”, una alternativa capaz de garantizar el funcionamiento de los servicios públicos pese a que su trayectoria política ofrece motivos para cuestionarlo. El accidente ferroviario les ha permitido situar en primer plano las inversiones en mantenimiento, la seguridad de las infraestructuras y la responsabilidad de quienes dirigen las administraciones.Los partidos a la izquierda del PSOE también retomarán este fin de semana su actividad de precampaña, aunque con estrategias diferentes. Irene Montero y Gabriel Rufián volverán a escenificar la alianza de Podemos con ERC en un acto conjunto este sábado en Madrid. “De nada servirá que Óscar Puente dimita si Carlos Cuerpo, o cualquier otro ministro, siguen haciendo lo mismo. Porque en estas elecciones no basta con seguir aplicando las mismas medidas o con hacer pequeños cambios: hay que cambiar de arriba abajo un sistema que hace que el dinero se acumule en cada vez menos manos mientras millones de personas no llegan a fin de mes”, señalan desde la formación morada, que tratará de situar en el centro del debate la vivienda, los salarios y el coste de la vida. Frente Amplio, por su parte, ha elegido Baleares para reactivar su campaña. Ada Colau participará el domingo en un mitin en Palma de Mallorca junto a Toni Valero, Verónica Martínez Barbero y Carme Gomila. La elección tampoco es casual: Baleares es uno de los pocos territorios donde las fuerzas a la izquierda del PSOE han llegado a un acuerdo para que la coordinadora autonómica de Podemos concurra en el número 3 de la candidatura Ara-Més Front Ampli como independiente. Una oportunidad para sacar pecho por una unidad que, a nivel estatal, solo ha sido posible alcanzar en la Comunitat Valenciana y Canarias. Emilio Delgado y Mónica García, entre otros, participarán en otro acto de la coalición ese mismo día en Getafe (Madrid).El regreso a los mítines se produce después de una precampaña marcada por los constantes giros de guion. Las elecciones anticipadas fueron convocadas tras el rechazo de PP, Vox y Junts a los decretos de vivienda del Gobierno, pero el debate pronto se desplazó hacia las pensiones, después de las declaraciones de Ester Muñoz sobre su sostenibilidad. “El sistema va a petar”, llegó a decir la portavoz popular. Los altercados en Barcelona y Bilbao colaron la seguridad ciudadana en el debate y el PP la usó como munición electoral. Mientras, la victoria de Lula da Silva en Brasil le puso a Sánchez en bandeja argumentos para alimentar su relato de remontada progresista.Hasta que el accidente de Urda lo cambió todo. El PSOE suspendió sus actos electorales y aparcó el discurso festivo con el que había comenzado la carrera hacia las urnas. El PP también paralizó temporalmente su agenda, pero encontró en la gestión ferroviaria un nuevo eje para confrontar con el Ejecutivo. La posterior dimisión de Puente y la victoria demócrata en las elecciones de medio mandato de Estados Unidos han vuelto a modificar el tablero político cuando todavía no ha comenzado oficialmente la campaña.