La noche del pasado 11 de octubre, los termostatos digitales que regulan la temperatura en supermercados de toda Francia empezaron a fluctuar. Un ciberataque "sin precedentes" había logrado manipular los ajustes de miles de congeladores, frigoríficos y vitrinas refrigeradas para convertirlos en un horno de más de 50 C. Miles de toneladas de comida tuvieron que ser arrojadas a la basura.Seguir leyendo....