Flotas del Grupo Suma. Foto: SumaSuma, una de las empresas operadoras de transporte público con presencia en Bogotá y otras ciudades del país, enfrenta nuevos desafíos relacionados con la sostenibilidad del sistema, la seguridad de los pasajeros y la integración de los diferentes medios de transporte que funcionarán en la capital.En entrevista con Valora Analitik, Milena Martínez, CEO de Suma, explicó los principales retos que afronta la operación de buses de TransMilenio, las preocupaciones del sector ante la entrada en funcionamiento de la primera línea del metro de Bogotá y los planes de la compañía para 2027.Los buses de Bogotá y los retos para mantener la operación de TransMilenioMartínez destacó el papel que ha desempeñado Bogotá en el desarrollo de los sistemas de transporte masivo. Recordó que, durante las primeras etapas de implementación de los buses troncales, representantes del sector viajaron a Brasil para conocer sus modelos de operación y adaptar esos aprendizajes a la experiencia colombiana.Sin embargo, señaló que actualmente existen dificultades que requieren atención de las autoridades y de las empresas concesionarias. Entre las prioridades mencionó la recuperación de la seguridad en las troncales y la necesidad de garantizar la sostenibilidad financiera del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP).Uno de los problemas que más preocupa a la compañía es la evasión del pago del pasaje. Según Martínez, algunas rutas operadas por Suma registran niveles de evasión de hasta el 80 %, situación que afecta directamente los ingresos necesarios para cubrir los salarios de conductores y personal de mantenimiento, así como las obligaciones financieras relacionadas con la flota.La directiva también expuso las presiones que enfrenta la operación por el incremento de los costos. Mencionó un aumento del 56 % en la tarifa del gas y explicó que las autorretenciones pasaron de representar cerca de $2.000 millones mensuales a $7.000 millones.A esto se suma la dificultad para conseguir conductores y el impacto de los mayores costos laborales. Según explicó, Suma no ha distribuido utilidades y sus proyecciones están enfocadas en terminar de pagar los buses y cumplir sus compromisos con los acreedores.La llegada del metro de Bogotá genera inquietudes entre los operadores de busesOtro de los asuntos que preocupa a la empresa es la integración financiera y operativa entre el metro y el sistema de buses. Martínez indicó que, de acuerdo con la información conocida por la compañía, la primera línea del metro comenzaría a operar en marzo de 2028, mientras que el contrato vigente de recaudo de TransMilenio terminaría en septiembre de ese mismo año.Esta diferencia de fechas plantea interrogantes sobre el mecanismo que permitirá cobrar los pasajes y distribuir los recursos durante los primeros meses de funcionamiento del metro.Para la CEO de Suma, es necesario definir oportunamente el nuevo esquema de recaudo y establecer garantías que eviten que la entrada del metro afecte los recursos destinados a los concesionarios de buses troncales y zonales.La ejecutiva advirtió que la falta de coordinación podría generar dificultades financieras para los operadores. Como antecedente, recordó las experiencias de la compañía en Cali y Cartagena, donde, según afirmó, los retrasos en los pagos por parte de las administraciones locales ocasionaron problemas económicos.¿Qué proyecta Suma para 2027?De cara al próximo año, la empresa tiene entre sus objetivos participar en la licitación de la fase 6 del sistema, relacionada con el patio del Vínculo, en Soacha.Martínez también planteó varias medidas para mejorar la operación del SITP. Una de ellas es rediseñar las rutas, con recorridos más cortos que permitan alimentar los corredores troncales y, posteriormente, la red del metro.Otra alternativa es avanzar en la electrificación de la flota, debido a que esta transformación podría reducir los gastos de mantenimiento frente a los vehículos que funcionan con diésel o gas. A esto se suma la necesidad de implementar mecanismos más efectivos para controlar la evasión y reforzar la seguridad en sectores donde operan los buses.En este último punto, la directiva mencionó especialmente a Ciudad Bolívar, donde, según explicó, los operadores enfrentan problemas de seguridad y presiones de estructuras ilegales que afectan la prestación del servicio.La compañía también destacó los resultados de sus rutas operadas por mujeres. Martínez señaló que esta estrategia surgió como respuesta a la escasez de conductores y que ha permitido reducir gastos de mantenimiento, ausentismo y accidentes, además de fortalecer la confianza de los usuarios.Finalmente, la CEO de Suma manifestó que la empresa mantiene interés en el desarrollo de nuevos proyectos, aunque considera que la viabilidad de los sistemas de transporte depende de las características de cada ciudad. Según su experiencia, las poblaciones con menos de dos millones de habitantes difícilmente permiten sostener este modelo de operación.La directiva también destacó el interés internacional que ha despertado la experiencia de Bogotá, con delegaciones de países como México y El Salvador, además de representantes de África que han conocido el funcionamiento del sistema y las iniciativas de vinculación laboral de mujeres.