Juana Roig vincula la robotización de Mercadona Online con una tarea muy concreta: facilitar la preparación de la compra que después recibe el cliente en casa. La directora general de esta división explicó esa idea al presentar la colmena de Vallecas, el almacén madrileño donde parte de la mercancía se desplaza hasta el trabajador.«Vallecas es la primera colmena semiautomatizada que ponemos en marcha», señaló Roig en unas declaraciones recogidas por El Debate el 22 de junio de 2026. Su explicación situaba el trabajo diario y el servicio al cliente como objetivos de la inversión. El tamaño del edificio y los equipos debían responder a esas necesidades del negocio.La instalación, situada en el polígono de La Atalayuela, incorpora 70 robots para intervenir en la preparación de más de 2.700 referencias del surtido de secos. Ese alcance importa: la automatización afecta a una parte del pedido. La denominación de colmena semiautomatizada describe precisamente un centro en el que las máquinas y las personas realizan tareas diferentes.Las cajas llegan al puesto de trabajoEl sistema elegido es AutoStore, según identifica Mercadona Tech. Su fabricante explica que los artículos se guardan en cajas apiladas dentro de una estructura. Los robots circulan sobre ella, recuperan los recipientes y los transportan hasta las estaciones de preparación. El empleado accede allí a los productos, una organización que reduce los recorridos de búsqueda y forma parte de la automatización logística de la cadena.Después de la recogida, las cajas regresan a la estructura. El diseño permite almacenar los productos unos sobre otros y aprovechar el espacio que en una distribución convencional ocupan los pasillos entre estanterías. AutoStore identifica cada recipiente con un número que conserva en su base de datos: conocer dónde está la mercancía resulta tan necesario como poder moverla.Mercadona anunció una inversión de 54 millones de euros en Vallecas y una capacidad de 5.000 pedidos diarios. Son datos del proyecto presentado en junio, cuyo edificio ocupa 32.000 metros cuadrados. La capacidad anunciada marca el volumen previsto para la instalación, dentro de la apuesta de la compañía por dedicar recursos a su infraestructura digital.El inventario también tiene que cambiarLa incorporación de robots obligó a revisar las herramientas con las que se organiza la actividad. Carlos Ribera, responsable de producto, explicó en una publicación de Mercadona Tech que el proyecto exigió mayor precisión en la gestión del stock. Cuanto más fiable es el registro de existencias, mejor puede aprovecharse el sistema que las mueve.Ribera señaló además que las aplicaciones debían servir para un mismo proceso aunque cambiase el entorno físico. La preparación en una colmena convencional y en otra automatizada planteaba así un reto común para el equipo de software. El trabajo consistía en mantener una visión compartida del producto digital mientras se adaptaba a las nuevas condiciones del almacén.La apertura impuso también decisiones sobre el calendario. El responsable contó que tuvieron que aplazar funciones útiles para concentrarse en las imprescindibles. Esa selección concreta ayuda a entender las prioridades tecnológicas de Mercadona: cada herramienta debe resolver una necesidad operativa, y su incorporación exige decidir qué hace falta primero.También las tiendas físicas están reorganizando sus tareas. El formato Tienda 9, por ejemplo, reúne la preparación de alimentos en un obrador central. En Vallecas, el cambio se concentra en coordinar las existencias con la preparación de las compras por internet, desde el recipiente que recupera el robot hasta el producto que recoge el trabajador.La explicación de Juana Roig sitúa al final de ese proceso al comprador. Para él, la mejora se concreta al recibir su encargo; dentro del almacén requiere combinar movimiento físico e información fiable. La puesta en marcha de Vallecas ha obligado al equipo a trabajar sobre ambos aspectos a la vez.