Jon Rahm comienza su nueva vida con un espectacular triunfo en Abu Dhabi

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Va a ser verdad eso de que un bebé viene con un pan debajo del brazo. Jon Rahm no había disputado ningún torneo profesional en casi dos meses a causa del nacimiento de su hija Begoña y volvió a la competición a lo grande. Lo hacía desvinculado del LIV Golf y ya centrado plenamente en su futuro, que pasa por jugar la temporada completa del Circuito Europeo en 2027 y el Americano a partir del mes de agosto (a no ser que alcance algún acuerdo que incluya una multa millonaria para hacerlo antes). Y se le vio de nuevo feliz en un campo de golf. Como él mismo reconoció «llegué a Abu Dhabi un poco oxidado después de tantas semanas sin competir, pero con la cabeza muy despejada una vez que se había disipado todo el ruido que había tenido a mi alrededor en los últimos tiempos. Y sí, he podido disfrutar de nuevo jugando al golf». Y tanto que lo hizo. La imagen que ha dado durante toda la semana en el emirato ha sido la del Rahm imperial que fue capaz de conseguir dos 'majors', junto a nueve victorias más en el PGA Tour y diez a este lado del Atlántico. Es cierto que en su periplo de tres años en la liga árabe obtuvo otras cuatro, pero no están ni de lejos a la altura de las otras mencionadas. Y flotando en su nube, concentrado en lo que más le gusta hacer, el vasco desplegó su maestría por el impecable recorrido de Yas Links. Jon no se escondió en ninguna de las cuatro jornadas y siempre anduvo en los puestos de arriba, sin bajar de la segunda posición, para salir en la última ronda en el partido estelar. Compartía partido con Francesco Laporta y Tyrrell Hatton, pero pronto se vio que su lucha se iba a centrar en el inglés y un Rory McIlroy que venía desde atrás y que se desenvuelve de maravilla por estos pagos. Sin embargo, el norirlandés se empezó a enredar en los segundos nueve hoyos y en estos agujeros finales ya se estableció un definitivo mano a mano entre el inglés y el vizcaíno. Como el español no levantaba el pie de acelerador y el británico tampoco apretaba en los momentos decisivos, el trayecto hasta el hoyo 18 se convirtió casi en un paseo triunfal para el de Barrica. Con unos golpes de una precisión milimétrica y un 'putter' como el de sus mejores tiempos no dio opción alguna y su triunfo resultó más que cantado. Era el sexto en la colección de Rolex Series, que tienen un valor especial por el monto económico y la calidad de sus participantes (pese a que su cuenta corriente se incrementó 'solo' en 1,4 millones de euros en vez de los cuatro que se embolsaba por las victorias en su anterior competición). También es el tercer golfista en alcanzar su undécimo entorchado europeo a mayor velocidad, juzgados, solo por detrás de Tiger Woods y Severiano Ballesteros . Palabras mayores. Este triunfo devuelve al vasco a la primera plana del panorama internacional (no ganaba un torneo fuera del LIV desde el Master de 2023) y le sitúa en condiciones de ganar el Orden de Mérito europeo esta misma semana en Dubái. Ahora es sexto en la tabla y tiene opciones matemáticas de lograrlo, siempre que repita éxito en Jumeirah y que McIlroy acabe por debajo del segundo puesto y el actuar líder, Eugenio López Chacarra, del octavo. El madrileño no ha tenido una buena semana (acabó 22º) y deberá hacerlo muy bien en Dubái para que no le supere también Rory en el ranking. Quienes sí estuvieron muy acertados en Abu Dabi fueron Angel, Ayora y David Puig (5º empatados). El festival golfístico español se completó con el triunfo de Ana Peláez en el Aramco de China, después de remontar cinco golpes con un hoyo en uno incluido. Es el segundo en el LET después del Madrid Ladies de 2022.