El fallecimiento de un soldado durante una actividad de instrucción en el Centro de Adiestramiento San Gregorio, en Zaragoza, ha llevado a la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) a reclamar de nuevo el reconocimiento de la profesión militar como profesión de riesgo. Su presidente, Marco Antonio Gómez, denuncia que la respuesta institucional sigue sin llegar mientras se suceden las pérdidas de compañeros.«Parece ser que podemos seguir muriendo sin que nadie haga nada», afirma Gómez en declaraciones a La Razón. El dirigente lamenta la muerte y exige una decisión inmediata sobre una reivindicación que, según recuerda, ATME mantiene desde hace años. Su crítica se dirige al Gobierno y al Ministerio de Defensa, a los que reclama un reconocimiento que proteja también a las familias.El Ejército de Tierra comunicó este 8 de noviembre el fallecimiento del soldado F. J. G. J., destinado en el Grupo de Artillería de Campaña X de la Brigada Guzmán el Bueno X. Había ingresado en el Ejército en 2018. La nota oficial precisa que las causas están sujetas a investigación y expresa el pésame y el apoyo a sus familiares y compañeros, sin detallar cómo se produjo el suceso.ATME reclama una respuesta para quienes trabajan con el riesgoGómez enumera tareas que forman parte del servicio: conducir vehículos de gran tonelaje, manejar armamento y explosivos, saltar en paracaídas, permanecer meses navegando o trabajar junto a aeronaves y sustancias peligrosas. Su denuncia abarca la actividad cotidiana de los militares, más allá de los despliegues en conflictos. Es una cuestión que acompaña a la renovación del material, desde los blindados del Ejército hasta las aeronaves.En el documento remitido por ATME, la asociación recoge para 2025 dos fallecidos, 1.235 heridos en territorio nacional y 68 en zona de operaciones por accidentes de carácter militar. La organización atribuye esas cifras a la estadística del Ministerio de Defensa y las utiliza para exigir medidas que alcancen al personal permanente y temporal. El balance corresponde a 2025: no incluye el fallecimiento comunicado este domingo.El presidente de ATME también denuncia las dificultades para acceder a la documentación del proyecto o memoria que, según le han trasladado, se estaría preparando en Defensa. Reclama conocer ese trabajo y llevarlo a una decisión efectiva. Mientras otros debates examinan los riesgos de las flotas, Gómez pone el acento en las consecuencias humanas de cada pérdida y en la respuesta que reciben los familiares.Ensayar situaciones peligrosas sin reproducir todos sus riesgosLa tecnología ofrece herramientas para mejorar la preparación de quienes realizan esas tareas. El propio San Gregorio dispone de medios de simulación, según explica el Ejército de Tierra: ejercicios asistidos por ordenador, simuladores de duelo láser y equipos para practicar conducción y tiro de carros. Estos recursos permiten entrenar y evaluar a las unidades dentro de una actividad en la que España también participa con la formación de tropas aliadas.La aviación proporciona un ejemplo concreto. En enero de 2023, Indra anunció un tercer simulador del helicóptero NH90 para las Fuerzas Armadas españolas. Según el fabricante, el equipo permite practicar maniobras complejas y emergencias, reproducir condiciones meteorológicas y entrenar de día o de noche. El objetivo es preparar a las tripulaciones ante situaciones peligrosas sin someter a personas y aeronaves a los riesgos equivalentes de un vuelo real.Indra explicó asimismo que su arquitectura permite conectar simuladores de distintas bases y plataformas para ensayar una misión conjunta. Esa capacidad ayuda a practicar la coordinación, una de las necesidades que plantea la integración tecnológica entre unidades. La simulación puede así trasladar parte del aprendizaje a un entorno de entrenamiento controlado, con posibilidades de repetir situaciones difíciles antes de afrontarlas sobre el terreno.Son aplicaciones que podrían ayudar a reducir la exposición al peligro durante la preparación, pero no permiten afirmar que hubieran evitado lo ocurrido en San Gregorio: la investigación debe esclarecer las circunstancias del fallecimiento. Tampoco resuelven por sí mismas la reivindicación de ATME. Gómez reclama que, junto a los medios con los que trabajan soldados y marineros, se atienda el reconocimiento de su profesión y la protección de sus familias, algo que resulta lógico si se tiene en cuenta la situación de riesgo en la que viven nuestras FFAA.