La edad dorada ya estrenó el primer capítulo de su cuarta temporada en HBO Max y sorprendió. En especial, porque el regreso al convulso Nueva York del año 1886 estuvo lleno de sorpresas. Del inesperado cameo de Matt Damon y David Letterman a giros inesperados que sorprendieron a los incondicionales. Lo cierto es que esta entrega de ocho episodios está decidida a explorar con mayor profundidad sus habituales conflictos. Mucho más cuando la disputa entre la vieja aristocracia y los nuevos ricos alcanza su punto de máxima ebullición. Por lo que la trama ya sugiere que seguirá las severas grietas del matrimonio Russell. Una situación ocasionada por la estrategia de Bertha (Carrie Coon), al forzar a su hija Gladys (Taissa Farmiga) a un matrimonio con un duque inglés. Todo para consolidar su propio estatus social. De modo que George Russell (Morgan Spector) es incapaz de perdonar lo que considera una traición familiar. Algo que provocó una guerra silenciosa dentro del hogar más poderoso de la Quinta Avenida. Mientras el drama conyugal amenaza con destruir su imperio desde dentro, Marian Brook (Louisa Jacobson) intenta estabilizar su vida.Eso, tras su fallido intento matrimonial. Además, lidiando con un romance latente con Larry Russell (Harry Richardson). Una circunstancia que desafía de forma directa las rígidas convenciones de la época. Por su parte, la orgullosa Agnes van Rhijn (Christine Baranski), relegada a la sombra financiera de su hermana Ada (Cynthia Nixon), inicia un contraataque desesperado. ¿El objetivo? Recuperar su fortuna por cuenta propia. Lo cierto es que la nueva temporada de La edad dorada sorprende por sus ambiciones. Mucho más, por llevar el drama histórico al siguiente nivel. Date de alta en HBO MAX y tendrás acceso a las mejores series y películas exclusivas como The Wire, Los Soprano o Casa del Dragón. Incluye todo el catálogo de Warner, los clásicos de Cartoon Network, los grandes estrenos y el mejor deporte.Ahórrate dos meses en HBO MaxUna necesaria evolución en ‘La edad dorada’Hasta ahora, La edad dorada había sido un drama más o menos convencional, con acento en la historia. Pero su cuarta temporada, una fascinante evolución emocional hacia un tono significativamente más oscuro, maduro y trascendental. Tras tres entregas dedicadas a retratar el ascenso social de los personajes y sus encarnizadas batallas de etiqueta, los nuevos episodios van en otra dirección.Todo, al plantear una pregunta incómoda pero sumamente atractiva: ¿cuál ha sido el verdadero costo personal de alcanzar la cima? El tablero de juego ya no se recoloca mágicamente con soluciones sencillas al final de cada velada burguesa. En su lugar, el astuto guion de Julian Fellowes y Sonja Warfield explora las graves consecuencias de las ambiciones pasadas. Además, logran que calen profundamente en la psicología de los protagonistas. Lo que muestra un desgaste humano real y tangible que eleva la serie a la categoría de drama psicológico imperdible. Más interesante todavía, La edad dorada es más que nunca una trama que concentra todo su interés en crecer. Por lo que profundiza en cómo la época impacta en las ambiciones de sus personajes. De los dilemas de los Russell a la tragedia que Gladys atraviesa, pasando por una descripción más detallada de la presión del racismo. La cuarta temporada de la serie es quizás la más elaborada, deliciosa y mejor escrita hasta ahora. La caída de la familia RussellPor otro lado, La edad dorada explorará un suceso que marcará un antes y un después en su argumento. Se trata de la inédita crisis matrimonial que fractura los cimientos de la emblemática familia Russell. Bertha Russell debe hacer frente directo al elevadísimo precio de haber subvertido las reglas de la alta sociedad neoyorquina. Sobre todo, por su cuestionable decisión táctica de pactar en secreto el matrimonio de su hija Gladys con el duque de Buckingham. Todo a espaldas de su marido, que interpretó la jugada como una maniobra que demuestra que Bertha es capaz de todo por el poder. Lo cual, por supuesto, no deja de ser cierto. Pero que en la cuarta temporada escala a un nivel más incómodo y complicado. Por lo que desata una grieta de desconfianza con George Russell, quien se muestra mucho más frío, calculador y sombrío. Este quiebre en una de las parejas más poderosas y carismáticas de la televisión desestabiliza por completo el statu quo del poder corporativo. Y muy especialmente, el doméstico de la época. Algo que garantiza una tensión dramática asfixiante que se percibe incluso en la puesta en escena. Para su regreso con nuevos capítulos, La edad dorada evoluciona al mostrar a los Russell. Más allá de su imagen impecable y opulenta, ahora la pareja más poderosa de la ciudad debe enfrentar sus propios lugares oscuros. Un giro que la producción mostrará a detalle a lo largo de los episodios. Una guerra cultural para ‘La edad dorada’ Para su nueva temporada, La edad dorada intensifica la legendaria guerra cultural y de poder entre los millonarios empresariales y los de abolengo. Todo a través del contraataque estratégico de la aristocracia tradicional. Agnes van Rhijn detecta de inmediato la vulnerabilidad de los Russell en medio de los rumores de separación. Por lo que pone en marcha sus maquinaciones para recuperar la influencia social que le fue arrebatada. Al mismo tiempo, la entrañable relación entre Agnes y su hermana Ada continúa siendo el pilar cómico y emocional de la serie. No obstante, para su cuarta temporada, también mostrará sus grietas.En específico, al explorar con maestría los cambios en la capacidad económica y la toma de decisiones familiares. La brillante química de este dúo dinámico ilumina cada escena y equilibra a la perfección el drama social con un ingenio afilado. Pero también mostrará un lado inédito de Ada, además de un notable crecimiento de su manera de comprender el mundo y madurez emocional. Una razón extra para ver ‘La edad dorada’ Por si todo lo anterior no fue suficiente, La edad dorada trae un giro que encantará a los fanáticos por sus implicaciones y nuevas dimensiones. Se trata del fascinante pacto de conveniencia que protagonizan Oscar van Rhijn (Blake Ritson) y Enid Turner (Kelley Curran). Óscar, desprovisto de fortuna propia pero bendecido con un apellido ilustre y una red inagotable de contactos exclusivos, necesitaba una esposa. Por lo que une fuerzas de manera juguetona y calculadora con Enid, quien desborda recursos financieros y una inmensa sed de libertad personal. Este matrimonio lavanda, narrado como una original alianza concebida puramente para deslumbrar a la galería, será el centro de varios capítulos de temporada. Un giro, además, que asegura el mutuo ascenso en la élite sin perder sus respectivas independencias. Lo que inyecta un aire refrescante, audaz y sumamente adictivo a la narrativa en el rico mundo de La edad dorada. Seguir leyendo: 3 razones para ver la nueva y espectacular temporada de ‘La edad dorada’ en HBO Max