Jorge Martín: «Me caí en Qatar y sentí que me moría; llamé a mi novia para despedirme»

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Jorge Martín Almoguera (Madrid, 1998), conocido mundialmente como 'Martinator', es un ejemplo de resiliencia y constancia. Llega a Montmeló a un punto del líder (su compañero de box en Aprilia, Marco Bezzecchi) tras un año plagado de graves lesiones que le impidieron defender el título logrado en la máxima categoría en 2024 . Con la adrenalina aún alta y el mono de competición puesto, ABC se sienta con él para analizar su evolución, sus batallas en la pista, su desafío a las caídas y el precio mental de pelear cada milésima de segundo en el campeonato más exigente del planeta. —En Montmeló se coronó campeón en 2024 y ahora llega con posibilidades de salir líder, ¿cómo se encuentra? —Pues llego motivado. La memoria que tengo de aquí es muy buena, pero también tengo memorias malas… No pienso que vaya a ir bien porque en el pasado me fuera bien, sino que lo afronto como fin de semana que puede ser complicado en una pista que es bastante difícil para las gomas y hay que trabajar mucho. —Han pasado muchas cosas desde aquel 2024, cayó del cielo al infierno… ¿Qué película le pasa por la cabeza? —Realmente agradezco todo lo que me pasó porque gracias a eso soy quien soy hoy en día. Creo que me ha hecho madurar mucho más rápido que si no me hubiese pasado. La conclusión final es que aprendes mucho más de los momentos malos que de los buenos, tanto a nivel personal como profesional. Me he llevado cosas buenas de estar lesionado, como que ahora quiero disfrutar del momento, de estar sano y de poder rendir a tope. —Pero igual tampoco hacía falta tantos malos momentos ¿no? —Bueno, no lo sabes. Igual te rompes una mano (toca madera) y a la semana estás en la moto y no estás tanto tiempo fuera. Pero cuando de verdad tocas fondo es cuando luego lo valoras. Yo siento que ahora valoro mucho más el momento, el estar presente, el estar aquí ahora con usted haciendo esta entrevista. Pues eso lo echaba de menos también cuando no estaba. Es algo en el que la vida te va dirigiendo un poco. —¿Un piloto se acostumbra al dolor, al quirófano? —El quirófano, por suerte, no duele porque estás dormido. Pero sí que al postoperatorio no te llegas a acostumbrar nunca. El dolor es el dolor y eso es algo que con lo que vivimos. Yo vivo con dolor en ciertas situaciones. La mano, el hombro o el tobillo que me rompí hace 10 años aún lo noto… Hay cosas que no puedo hacer en mi vida, pero el momento tras salir del quirófano no se te olvida. Se pasa fatal. Pero ni lo podemos decidir, ni lo podemos controlar, así que mejor no pensarlo. —¿Y la familia? ¿Cómo lleva la familia todo esto? —Tendría que preguntarles a ellos… Yo creo que es más duro, es otro nivel de dureza. Cuando te pasa a ti quieres recuperarte, trabajas para ello y vas viendo esa progresión. Pero cuando no te pasa a ti sufres más por esa persona que quieres y es una labor incluso más difícil: tener que animar a la persona, tener que cocinarle, tener que sacarlo a pasear o llevarle al baño y ducharlo… Eso es algo que me parece muy difícil y hay que tener mucha paciencia. Estoy eternamente agradecido a mi entorno. —Su pareja, María Monfort, explica en un documental que estuvo a punto de morir en Qatar (14 costillas rotas y un neumotórax tras ser atropellado por Di Giannantonio… ¿Vio a la muerte de cerca? —No me gusta recordarlo… Sentía que me moría , notaba que cada vez podía respirar menos y veía que me estaba quedando sin fuerza. En ese momento decidí llamarla corriendo para despedirme. Lo que le estoy contando es una locura… Al final hay que normalizarlo, es parte de nuestro deporte y también hay que entender que puede volver a pasar. —Es muy duro lo que está contando… —Yo estoy aquí sabiendo el riesgo que asumo. El día que yo no quiera asumir ese riesgo será el día que lo deje. Pero no es para nada mi momento. Yo quiero seguir corriendo, creo que tengo mucho aún por disfrutar de este deporte y al final Dios decidirá, creo que todo está escrito ya, hay que disfrutar del momento y darlo todo. —¿Un piloto es capaz de tener miedo, cómo se convive con ello? —El miedo está presente en todas las personas del mundo, no solo en el piloto. Cada uno, cada persona individualmente tiene sus miedos, pero creo que lo mejor es normalizarlo. El miedo es una reacción de tu cuerpo a una situación y lo importante es aceptar ese miedo, entenderlo, saber de dónde viene y luego convivir con él. Es algo a lo que tienes que acostumbrarte. Yo no tengo miedo a caerme. Antes tenía más miedo a no ser campeón del mundo que a una caída. —¿Ha estado a punto de dejarlo muchas veces? —En 2021. Era más joven y en ese momento de dolor… Llegas a pensar que todo esto de las lesiones, de estar tan mal no merece la pena. Pero eso fue una tarde en la que me recolocaron un radio (hueso del antebrazo) sin anestesia y en ese momento no me apetecía volver a subir a una moto, pero pasó rápido. —¿Y tras el grave accidente del año pasado? —No, nunca pensé en dejarlo. Tenía dudas si podría volver a ir en moto. Eso sí, las dudas son constantes, sobre todo en ese momento duro, pero no quería dejarlo, quería volver. —Se le ve muy estable, muy centrado. ¿Hasta qué punto es importante una pareja para un piloto? —Mucho. La pareja es muy importante. Creo que te aporta muchas más cosas de las que te puede quitar. Creo que María, en este caso, mi chica, me da mucha estabilidad, me ayuda mucho en los buenos y en los malos momentos. Ni el día que ganas eres tan bueno, ni el día que pierdes eres tan malo. Creo que al final se hace lo mismo: una 'lloradita', sea bueno o malo y luego seguir trabajando para mejorar. Pero está claro que mi chica no me hace la ola cuando gano y luego me sube mucho el ánimo cuando no va bien. Entonces esto me ayuda mucho. Una pareja te puede también restar, pero en este caso me suma mucho. —¿Qué enseñanzas extrae del año pasado, de lo que sucedió, de ver las carreras desde el sofá? —Muchas, pero sobre todo a nivel personal y no hacer más de lo que toca. Esto es un aprendizaje que me llevé. Hay veces que estás quinto y quieres ganar, pero igual te toca hacer quinto, pues hay que saber que si vas a más, asumes riesgos que igual son innecesarios. Y ser consciente de que estar sano ya es un privilegio. Mucha gente está sufriendo, mucha gente tiene dolores crónicos y el decir: estoy bien, puedo ir en bici, puedo ir con mis amigos, tomar el sol sin taparme una cicatriz… Todo esto lo valoro mucho más. Creo que mi vida es mucho más plena ahora que antes de la lesión. —¿Qué paso por su cabeza al ver la foto de inicio de temporada con su moto vacía en la parrilla? —Para mí ese momento no tuvo mucha importancia. Igual que este año estaba el 26… Sé que al final es una foto. Está claro que implica o representa un poco lo que había pasado el año anterior, pero al final tampoco creo que para nosotros, los pilotos, tiene tanto valor. Sí que luego la pudimos rehacer en Japón y por suerte, porque me caí a los dos días y me volví a hacer daño. Está claro que es guay, pero no es una foto que haya hecho un cuadro. He sido campeón, es algo pasado y un orgullo. Creo que es más para la familia y el equipo que para mí. —Hablaba antes de Dios, parece que ha encontrado refugio en la religión y en la Biblia… —Yo siempre he sido sido creyente, siempre he tenido ese punto un poco más espiritual. Aparte que quería leerme la Biblia y mi madre me regaló una. Empecé a leerla y a raíz de ahí me ha ido gustando la historia. Me impactó mucho cómo Jesús llegó y cómo a partir de ahí cambió todo. Eso me impactó mucho y a partir de ahí he dado un paso más en mí a nivel espiritual. —¿Siente que este año defiende el título de 2024? —No. Yo creo que eso de defender el título no tiene mucho sentido. Creo que has ganado y punto y luego empieza todo de cero, no es que tengas que defender nada. No es como un boxeador que se mete en un ring a pegarse para defender de verdad su título. Creo que hayas ganado o no, tú tienes que volver a empezar de cero y es lo mismo que estoy haciendo este año: empezar de cero cada fin de semana, no cada año, cada fin de semana y poquito a poco ir mejorando. —Todo el mundo coincide en que ha regresado, ya está usted aquí. —Sí, pero no creo que me haya ido. Yo he seguido trabajando en mi casa cada día como un loco para volver a subirme a una moto. Mi objetivo al final es que cuando me preguntan por resultados, mi único resultado es ser mejor que el día anterior.. —¿Acepta el rol de favorito ahora? —Me da igual, que digan que lo soy o no, no me aporta nada. Es algo que yo no puedo controlar. —Pero es campeón y ahora está ahí arriba… —Yo voy a lo mío, haciendo mi trabajo. Tampoco soy tonto, sé que soy campeón del mundo, sé que trabajo cada día y me dejo el alma para mejorar. Yo estoy aquí para ganar, eso no hay ninguna duda. Pero mi objetivo no es ganar, mi objetivo es ser mejor y luego si lo consigo, pues conseguiré ganar. —¿Marc Márquez (está a 71 puntos del líder y no correrá este fin de semana) está descartado para el Mundial? —No. A Marc nunca puedes descartarlo. En un Mundial puede pasar de todo, e igual que ahora él no está bien, también me puede pasar a mío a cualquier rival. Y si alguien ha demostrado que puede tener la habilidad de volver y ser mejor es él. Así que yo nunca descartaría a Marc. —¿Un Mundial tiene más valor con Marc en pista o un Mundial es un Mundial, esté quien esté? —Al final un Mundial es un Mundial. Todos los oponentes son buenos. Creo que sería una falta de respeto hacia el mundial o MotoGP el no contar con el resto, cuando hay 10 o 12 campeones del mundo ya en MotoGP. Al final, para ganar un Mundial tiene que salir todo bien, no lesionarte, hacer muchas cosas bien y eso es lo que de verdad da valor al Mundial. —Tras ganar el primer Mundial dijo que ya se podía jubilar tranquilo ¿Qué significaría ganar el segundo? —Buena pregunta. Creo que desde que dije eso ahora pienso diferente. Al final el resultado no es para mí el objetivo. El haber ganado el Mundial no era mi objetivo, pero está claro que forma parte de este proceso que le digo. Y estoy muy feliz y obviamente, el día que me retire me sentiré más realizado que si no lo hubiese hecho. Pero al final creo que lo más importante es el proceso, disfrutar de todo lo que te preparas, de todo lo que haces para ser mejor piloto, para ser mejor persona y lo que a mí me gustaría es, el día de que me retire, poder decir: estoy orgulloso de lo que he hecho, de lo que he dado y de lo que ha aportado a este deporte. Pero no tanto el Mundial en sí como con todo lo que has ido consiguiendo durante tu carrera. —¿Y qué queda de aquel niño que escuchaba las motos en el Jarama? —Pues cada vez más, porque está claro que cuando todos los años pasan muy rápido, subes al Mundial, logras la primera victoria, el primer podio, ganas el Mundial y no lo disfrutas porque ya quieres otro. Es un poco esa hambre insaciable que tenemos algunos deportistas. Pero sí que cada vez me gusta más volver a lo básico, a disfrutar de pilotar. Ha habido muchos años, hasta el 2025 le diría, que no he disfrutado de pilotar, iba porque era lo que hacía bien, me encantaba ganar y daba todo por ganar, pero ahora disfruto de salir a pista. —Habla de disfrutar por encima de ganar… —Si, por ejemplo, el otro día piloté detrás de Dani Pedrosa en un test y me pegué siete vueltas detrás. Tenía que parar en box, pero solo el pilotar y volver un poco a esos básicos de frenar, girar, acelerar, estar presente… y eso es lo que hacía de pequeño, así que estoy volviendo un poco ahí. —El año pasado no puedo competir, pero ¿se sintió olvidado, maltratado? —Son cosas que yo no puedo controlar, es que yo puedo estar ganando y que se hable de otro… Entonces no me centro en la opinión de la gente ni en lo que no puedo controlar. Yo puedo controlar prepararme cada día, comer bien, dormir bien, entrenar bien, recuperarme, llegar al circuito y dar mi 100% con la moto. Eso es lo único que puedo controlar y es lo único que me hace estar feliz o triste. Así que la gente puede hablar lo que quiera, que a mí no me importa, cero. —Su gran rival ahora es Marco Bezzecchi ¿Le beneficia o le perjudica ser compañeros de box en Aprilia? —Marco es un gran piloto y siempre aprendes de los pilotos que tienes alrededor, no solo de Marco, de Pecco, de Marc, de Acosta… Siempre hay pilotos de los que puedes aprender y en este caso es mi referencia y lo va a seguir siendo hasta final de año, es mi compañero y es la persona con la que yo me puedo comparar para mejorar. Por eso siempre será mi referencia este año. —Marc Márquez le ayudó en un momento complicado de su lesión. Ha empatizado con él. ¿Eso cómo se traduce en la pista? —Yo siempre empatizo con la gente que lo pasa mal o que está lesionada porque al final lo has vivido y sabes lo que es estar en ese momento. Pero considero que dentro de la pista somos caníbales. Yo llegó el lunes de carrera a mi casa y ya noto algo, que se me cierra el estómago, ya estamos en el modo ataque… Yo siempre intento respetar a mis rivales en la medida de lo que puedo, intento pasar limpio, pero al final es mi rival y yo voy a intentar ganarle. Pero está claro que igual que él. Todos queremos ganar y vamos a hacer todo lo posible para conseguirlo. —Hace un año se quería ir de Aprilia. ¿Ha cambiado algo en su cabeza? —Estoy muy contento de estar donde estoy. Para mí es muy importante vivir el presente. El pasado ha sido pasado y el futuro lo sabremos en el futuro. Lo único que tenemos ahora es el presente y es un regalo, así que quiero disfrutar de este momento. Estamos muy unidos, noto mucho grupo, mucha amistad, mucha profesionalidad también y es lo que quiero ahora, sacar al máximo de ello. —¿Martinator o Mr. Sábados? ¿Qué apodo le gusta más? —Martinator, yo creo. Engloba un poco mi todo, engloba el hacerme daño, la explosividad, el ganar, perder, la rabia… Soy yo y es lo que me define.