Los exámenes ya no son como antes. O al menos, así lo comparten los propios estudiantes. A un mes de finalizar el curso, los universitarios se preparan para afrontar una época en la que folios, café y bolígrafos son sus grandes aliados. Para buena parte de la generación Z, los apuntes de clase ya no se piden en fotocopias ni se intercambian en pasillos: están en internet, monetizados y disponibles a golpe de clic.Lejos del clásico 'trapicheo' de apuntes, muchos estudiantes pueden acceder ahora al material necesario para preparar una asignatura entrando en una plataforma, eligiendo su comunidad, su carrera, su universidad y el curso en el que se encuentran. El sistema ha transformado una práctica habitual entre alumnos en un gran archivo digital.estudiantes haciendo Selectividad en Jerez en la Universidad de Cádiz.-MANU GARCÍAEl principal ejemplo es Wuolah, un portal en línea de apuntes gratuitos en el que, según la plataforma, figura el 97% de los universitarios españoles. Su funcionamiento se basa en premiar a quienes suben documentos, ya que reciben una monetización dentro de un modelo sostenido principalmente por publicidad, de forma similar a otras plataformas como YouTube.Cómo usan los estudiantes los apuntes onlineLa plataforma acumula ya más de cuatro millones de documentos procedentes de cientos de universidades españolas. El uso de Wuolah no responde a un único perfil. Hay alumnos que publican sus apuntes con la intención de ayudar a otros compañeros, mientras que otros lo hacen también como una vía para obtener ingresos durante sus estudios.Para otros usuarios, la plataforma ha sido algo más que una ayuda puntual, utilizándola como medio de práctica con ejercicios que hayan puesto los profesores en cursos anteriores. También hay quienes la consultan para comparar formas de estudiar. O incluso recurren a la plataforma cuando no quieren esforzarse.Una ‘startup’ sevillana convertida en referenteOtros estudiantes destacan incluso la calidad del material que encuentran, destacando que algunos apuntes están más detallados que los ofrecidos por los propios profesores. El fenómeno nació en la Universidad de Sevilla en 2014, impulsado por cuatro alumnos de Ingeniería Industrial, Administración Pública y Finanzas. Lo que empezó como una iniciativa universitaria se ha convertido en una herramienta utilizada por estudiantes de universidad, bachillerato, formación profesional y posgrado.La ‘startup’ sevillana participó en 2018 en la aceleradora de negocios de Juan Roig y ha llegado a cerrar rondas de inversión de hasta cinco millones de euros, como la de 2022. Además, aparece como primer resultado en Google cuando se busca "apuntes". Aunque han existido y existen otras plataformas con la misma finalidad de compartir material académico, Wuolah es la más popular por sus cifras y por la amplitud de contenidos disponibles.Una estudiante realiza uno de los exámenes de la primera jornada de la PEVaU en Cádiz.-Juan Carlos ToroLa expansión de este tipo de portales también ha generado debate en el ámbito docente. Las profesoras Noelia García Estévez y Lucía Ballesteros Aguayo, de la Universidad de Sevilla, realizaron en 2022 un estudio sobre el uso de Wuolah como herramienta colectiva y analizaron la diferencia entre la visión de profesores y alumnos.El estudio señala que estas plataformas impulsan una forma de "cultura participativa" en la enseñanza universitaria. Sin embargo, también recoge que los docentes las perciben como "desfavorables para el éxito de la enseñanza" y sitúan entre sus preocupaciones la posible pérdida del esfuerzo por parte del alumnado.