La estatua en homenaje al Beato Diego José de Cádiz se encuentra en la Alameda Hermanas Carvia Bernal, en un enclave que mira hacia la iglesia del Carmen, hacia donde está orientada, reforzando así su carácter de hito religioso en el paisaje urbano de Cádiz.Su inauguración oficial tuvo lugar el 27 de octubre de 1996, durante la alcaldía de doña Teófila Martínez, coincidiendo con la clausura del centenario de la beatificación del fraile. La obra fue patrocinada por la hermandad conocida popularmente en Cádiz como la del Prendimiento, de la que el beato es cotitular.Diego José de Cádiz nació como José Francisco Juan María en Cádiz el 31 de marzo de 1743, hijo de José López Caamaño y María de Ocaña. Tomó los hábitos capuchinos en Sevilla en 1757 y fue ordenado sacerdote en Carmona en 1766. Fue un misionero de gran impacto popular, conocido por su «método» de predicación, que incluía procesiones con la imagen de la Divina Pastora y exhortaciones masivas al pueblo. Falleció en Ronda en 1801 y fue beatificado por León XIII en 1894.Su figura genera, en la actualidad, cierta controversia histórica: mientras unos lo ven como el «Apóstol de la Misericordia», otros lo describen como un «Ángel del Apocalipsis» que atacaba ferozmente la cultura ilustrada y el avance científico.Históricamente, fray Diego ya sufrió rechazo en vida, llegando a ser apedreado y expulsado de la localidad de Sangüesa por sus anuncios de calamidades. Fue una persona ciertamente dual: un hombre reposado y de paz en lo privado, pero de presencia imponente y fuego retórico en lo público. El Beato ciertamente se opuso ferozmente a la Ilustración (base de nuestra democracia actual), pero juzgarlo hoy como "intolerante" en base de los criterios actuales es un error de enfoque hacia su obra, su presencia en la estatuaria publica radica en su autenticidad histórica El Beato resulta imprescindible para comprender una corriente de pensamiento que existió y tuvo peso en la España en el complejo panorama de finales del siglo XVIII. En su época, la lucha contra lo que se consideraba "error o herejía" era vista por muchos como un deber moral.Monumento Beato Diego, vista posterior.- La obra fue realizada por el escultor sevillano Francisco Parra García, especialista reconocido en el trabajo con metales —especialmente en la fundición en bronce y acero—, así como en la creación de retablos y artes funerarias.Cuenta con una trayectoria consolidada en el ámbito de la escultura pública y religiosa. Al ser muy detallista, supervisa y ejecuta procesos técnicos complejos como el repaso de la cera previo a la fundición y el cincelado manual de sus piezas. Su «importante producción» está repartida por diversas ciudades, lo que le otorga un estatus de experto en la representación de figuras históricas de gran carga devocional, que incluye desde la peana del Giraldillo de la Catedral de Sevilla hasta monumentos a Blas Infante y sor Ángela de la Cruz.El autor ha realizado otros monumentos dedicados al mismo beato, como el ubicado en la ciudad de Ronda, donde fray Diego falleció; el realizado para Cádiz es gemelo de aquel.Su enfoque para esta obra fue el realismo figurativo y naturalista; con ello buscó contrastar la supuesta tranquilidad personal del fraile con la exaltación de su faceta como predicador. El trabajo destaca por su técnica de modelado, fundición y cincelado manual en bronce; esta es especialmente visible en la textura de la barba y en los pliegues del hábito. Se trata de una estatua a tamaño natural fundida en bronce. Para su ejecución, se emplearon más de 500 kg de esta aleación metálica, un material que dota a la figura de gran presencia y durabilidad.La figura presenta una composición dinámica basada en la acción de la predicación. La postura no es estática; el cuerpo se inclina ligeramente hacia adelante, rompiendo la verticalidad para conectar con el espectador.Representa al fraile de pie, portando un crucifijo en su mano derecha —atributo principal de su labor como misionero apostólico— y con el brazo izquierdo extendido.Monumento Beato Diego, detalle torso- La obra captura el momento de la arenga o predicación. Se describe al personaje con un gesto «exaltado», con el brazo izquierdo extendido y la palma abierta; este gesto retórico refleja la fuerza y el «fuego» que, según se decía, desprendía en sus sermones públicos.Está representado con el hábito capuchino con gran detalle: se aprecia la capucha caída sobre la espalda, el cordón franciscano a la cintura y el rosario que cuelga de él, elementos que subrayan su identidad religiosa mediante un modelado que busca el naturalismo en los pliegues de la tela.El rostro destaca por una barba larga y profusa que, junto a la mirada intensa, busca transmitir la imagen de «ángel del Apocalipsis» o figura profética que le atribuyeron sus contemporáneos.El pedestal está aplacado en granito rugoso, en algunas partes pulimentado y, con molduras clásicas, eleva la figura otorgándole monumentalidad. Sin embargo, su escasa altura facilita la cercanía y la interacción de los devotos, quienes suelen depositar flores a sus pies.Monumento Beato Diego, placa conmemorativa- En el frontal del pedestal se halla una placa conmemorativa realizada en bronce, de forma rectangular (62,5 × 38 cm), con la leyenda ejecutada en versales y en relieve. En ella se indica, además de la conmemoración, que fue realizada por suscripción popular, así como las autoridades locales eclesiásticas y civiles, el presidente de la junta organizadora, el delegado de la Orden Capuchina y la fecha de inauguración. En la placa puede leerse (la // indica salto de línea): CLAUSURA DEL CENTENARIO DE LA BEATIFICACION // SUFRAGADO POR SUSCRIPCION POPULAR Y BENDECIDO POR // EL EXCMO Y RVDMO SR OBISPO D ANTONIO CEBALLOS ATIENZA // SIENDO ALCALDESA DE LA CIUDAD LA EXCMA SRA DNA // TEOFILA MARTINEZ SAIZ // PRESIDENTE DE LA COMISION D JOSE MARIA VERDIA // RIAMONTE Y DELEGADO DE LA ORDEN CAPUCHINA FRAY // ANTONIO RUIZ DE CASTROVIEJO ALBA // 27 DE OCTUBRE DE 1996 El monumento es un hito de la iconografía religiosa de Cádiz y un centro de actividad para la Hermandad del Prendimiento. Esta corporación custodia una reliquia de su hábito y mantiene una vinculación estrecha con la obra, encargándose de depositar flores a diario en su base.El 27 de julio de 2017, la estatua sufrió un «ataque vandálico perfectamente cuidado»: se cubrió la placa original con un vinilo que simulaba mármol y contenía un texto agresivo que calificaba al beato de «cura malhumorado», «cerril e intransigente» y «enemigo de la inteligencia». La falsa lápida y parte de su material adhesivo fueron retirados con cuidado por los propios hermanos de la cofradía para no dañar la pátina del bronce ni el soporte original. Aún hoy, nueve años después, se mantienen en la placa conmemorativa restos de silicona.Tras la exitosa misión evangelizadora, realiza por fray Diego José en 1798, el Ayuntamiento lo nombró Capellán Mayor con derecho a asiento y lugar preeminente en la corporación municipal. Además, el municipio acordó colocar su retrato en las Casas Consistoriales y un cuadro de la Santísima Trinidad en el balcón desde donde predicó en la plaza de San Antonio para perpetuar su memoria. Con motivo de su beatificación en 1895, el Ayuntamiento decidió dedicarle una de las calles principales de la ciudad, la calle del Baluarte. El nombre del beato Diego nominaba también un colegio mayor universitario en Cádiz. Además, existen rutas culturales en la ciudad que incluyen el monumento junto a otros puntos clave, como su pila bautismal en la parroquia de Santa Cruz o su habitación natal en la calle Bendición de Dios.