La Unión Europea pone fin a una de las prácticas más odiadas de internet. Darse de baja de una suscripción online, cancelar un servicio o ejercer el derecho de desistimiento tras una compra en internet puede convertirse, en muchos casos, en una carrera de obstáculos. Menús interminables, botones escondidos, llamadas obligatorias o avisos insistentes para evitar la cancelación forman parte de prácticas cada vez más habituales en plataformas digitales y comercios electrónicos.Seguir leyendo....