Los robots humanoides de Figure AI ya trabajan en una fábrica de logística 24 horas seguidas

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Figure AI ha convertido una demostración de almacén en una prueba de fondo para la robótica humanoide. Tres de sus máquinas, bautizadas por los espectadores como Bob, Frank y Gary, han trabajado de forma autónoma durante más de 24 horas clasificando paquetes pequeños, una prueba de resistencia para el turno completo que mira directamente al corazón de la logística.La escena deja a un lado el salto acrobático y la coreografía diseñada para redes sociales. Aquí pesan más la repetición, la precisión y el cansancio que nunca llega. Para una empresa que quiere vender robots generalistas a fábricas y almacenes, el atractivo se desplaza de la destreza al aguante. Los operadores compran minutos útiles, baja tasa de error y máquinas que acepten turnos poco agradecidos sin convertir cada incidencia en una parada.El dato también cambia el tono de la carrera entre compañías. Tesla, Agility Robotics, Apptronik y la propia Figure compiten por llevar cuerpos mecánicos a trabajos físicos donde los robots industriales tradicionales son demasiado rígidos. En ese terreno, el coste real empieza en la continuidad: hacer lo mismo durante horas, sin pausas y sin un técnico corrigiendo cada gesto.El reto industrial que viene Según publica Interesting Engineering, Figure AI partió de un objetivo de ocho horas y decidió continuar la prueba tras no registrar fallos. La compañía asegura que sus robots, movidos por el sistema Helix-02, han superado más de 28.000 paquetes clasificados mientras detectaban códigos de barras, cogían los bultos y los colocaban boca abajo sobre cintas transportadoras. El avance conecta con otras pruebas físicas, como el humanoide que ya hace peso muerto de 30 kilos.La clave está en que Figure defiende que no hay teleoperación. Cada acción saldría del modelo Helix-02, una red interna que corre a bordo del robot y combina visión, control corporal y razonamiento sobre objetos. En logística, eso abre una cadena de automatización más flexible que la de los brazos fijos, aunque todavía falta comprobar cómo se comporta ante paquetes dañados, ritmos más agresivos o cintas saturadas. También queda la pregunta de la energía: trabajar 24 horas no significa que cada unidad lo haga sin relevos, recargas ni pausas técnicas.El interés industrial se entiende mejor si se mira fuera de Figure. China ya prepara miles de robots para la red eléctrica, mientras otros fabricantes buscan un cerebro común para distintas máquinas. En paralelo, las fábricas chinas aceleran el paso con producción masiva. En todos los casos aparece esa frontera entre laboratorio y almacén, donde una demo deja de ser curiosa cuando aguanta un turno entero.Figure añade otro detalle importante: si un robot se atasca o sufre un problema, el sistema puede reiniciarse y apartarse para mantenimiento, dejando que otro ocupe su puesto. Esa promesa apunta al verdadero negocio: una flota capaz de mantener el flujo de trabajo por encima de la máquina espectacular. Si esa fiabilidad se confirma con clientes reales, el contrato implícito con la sociedad será mucho más difícil de esquivar: cuántas tareas quiere delegar la industria y qué lugar queda para quienes hoy las realizan..embed-error { padding: 1rem; background-color: #ffebee; border-left: 4px solid #d32f2f; margin: 1rem 0; }.embed-error p { margin: 0 !important; color: #d32f2f !important; }