Del 'maniguetazo' y el 'Titanic' a las ostras: la Feria de Jerez exhibe la cocina más popular y a la vez, la más exclusiva

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Ahora que Jerez celebra ser capital gastronómica, la Feria es un buen momento para mostrar las singularidades culinarias de la tierra, esas que la han hecho merecedora de este galardón.El Real ofrece una variedad sin igual de cocinas elaboradas, propias de buenos restaurantes. Incluso los más pretenciosos o excéntricos encuentran exclusividad en propuestas que se salen de lo tradicional en las ferias, donde siguen mandando —y nunca deben faltar en las cartas— los pimientos, las tortillas o la fritura de pescado, entre otros clásicos.El popular ‘Titanic’ de las Viñas.MANU GARCÍADel ‘titanic’ a las ostras. Esa frase resume hasta dónde se puede llegar gastronómicamente en el Real. Todo depende del bolsillo. Lógicamente, consumir media docena de ostras o más en la caseta de Paco Lechuga, abiertas in situ por una ostrera gallega, vale lo que vale. Optar por llenar el estómago con un ‘titanic’ de Las Viñas —un bandejón con cerca de un kilogramo de comida que mezcla pescado frito variado, tortilla, pimientos, patatas y otras frituras por unos 20 euros— representa la otra cara de la moneda: menos glamour, pero mucho más propio y popular.La Feria más gastronómicaLa oferta culinaria vuelve a ser extensa, como siempre ocurre en la Feria de Jerez. Tanto para quienes buscan cocinas exquisitas como para quienes siguen apostando por los clásicos feriantes de toda la vida.En ese universo de peroles triunfan también los platos económicos, pensados para disfrutar de un día en el Real con un coste razonable. Este tipo de propuestas las fomentan principalmente las casetas de hermandades, que, buscando economía y satisfacción, inventan platos vinculados a la jerga cofradiera, jugando con los costes de tener la mano de obra de los propios hermanos.El apetitoso ‘chispazo’ de la Candelaria.MANU GARCÍAUno de ellos es el denominado ‘maniguetazo’ de La Clemencia: un gran cachopo coronado con huevos fritos. La presentación llena antes el ojo que la barriga. Aunque hay quienes lo piden para consumo individual, lo aconsejable es compartirlo o, de lo contrario, proveerse de una buena ración de Almax para evitar digestiones complicadas.El reinado del montadito ferianteY si se entra en el terreno del tentempié, no hay nada mejor que los montaditos con denominación de origen.Han vuelto con fuerza por su precio —unos 3,50 euros la unidad— y porque sacian. Este fast food feriante sigue sin competencia desde que, en la década de los noventa, la Candelaria introdujo el denominado ‘chispazo’ —que ahora ha recuperado—: filete de lomo, jamón y pimiento. Lo que viene siendo un serranito de toda la vida, aunque adobado con cariño y con nombre propio en cada caseta, donde se le añade algún ingrediente que lo diferencia de la competencia.Amelia Ferreiro, ostrera gallega,, en la caseta de Lechuga en una imagen retrospectiva. MANU GARCÍAAsí que, más allá de las ostras, los mariscos, el jamón del bueno, las fresas con nata e incluso el Moët & Chandon para los más pretenciosos, sigue triunfando la cocina clásica feriante e imaginativa. Mucho frito, mucho fino y mucho rebujito, al alcance de casi todos los bolsillos.