La cumbre entre EEUU y China de esta semana corrobora la idea de que el mundo está en manos de gigantes que miran por sus intereses por encima de cualquier otra consideración. El encuentro que reunió esta semana al presidente de EEUU, Donald Trump, y el de China, Xi Jinping, fue del más alto nivel pero terminó con bajas expectativas de grandes cambios para las mayorías. El remedio para la guerra de Irán se hace esperar y las carestías petroleras atenazan la economía mundial por encima de otros logros empresariales todavía por concretar. Los mercados han analizado el encuentro con esperanza de noticias pero terminan la semana sin más certidumbres que en la anterior. Rezuma la sensación de que a China le interesa más Taiwán que los problemas que afectan a Trump. Los analistas bursátiles apuntan sus previsiones ciñéndose especialmente a los datos existentes y advirtiendo de los puntos oscuros que pueden causar sustos en el futuro. Seguir leyendo....