África quiso construir una muralla viva de 8.000 kilómetros para detener al Sahara. Dieciocho años después, el desierto sigue avanzando y el megaproyecto climático enfrenta una realidad mucho más dura de lo esperado

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La Gran Muralla Verde nació como una de las iniciativas ambientales más ambiciosas del planeta: once países unidos para frenar la desertificación y salvar millones de hectáreas fértiles. Pero tras miles de millones invertidos, conflictos políticos y árboles que no sobreviven al clima extremo, el proyecto ahora revela lo difícil que es combatir el avance del Sahara.