La Gran Muralla Verde nació como una de las iniciativas ambientales más ambiciosas del planeta: once países unidos para frenar la desertificación y salvar millones de hectáreas fértiles. Pero tras miles de millones invertidos, conflictos políticos y árboles que no sobreviven al clima extremo, el proyecto ahora revela lo difícil que es combatir el avance del Sahara.