El Tribunal Supremo ha puesto fin a un litigio que se arrastraba desde hace años en torno a uno de los juegos más populares de la televisión española. La Sala de lo Civil ha ratificado la sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona que reconoce que El Rosco, la prueba final del programa Pasapalabra, es una obra protegida por la propiedad intelectual y que su titularidad corresponde a la empresa MC&F Broadcasting Production and Distribution C.V.La resolución ha desestimado íntegramente los recursos presentados por Atresmedia e ITV Studios, así como el de la propia MC&F, y ha confirmado el fallo recurrido. La sentencia del Supremo no admite recurso, al tratarse del órgano judicial más alto en el orden civil en España.La clave: originalidad y complejidad suficienteAtresmedia e ITV habían alegado, entre otros argumentos, que El Rosco no podía protegerse como obra intelectual independiente por tratarse únicamente de unas reglas de juego, y que ya existía una sentencia firme anterior sobre Pasapalabra que debía respetarse. El Supremo ha rechazado estos argumentos y ha ratificado que El Rosco contiene los elementos necesarios para ser considerado un formato televisivo con entidad propia.El tribunal ha subrayado que el juego "goza de originalidad suficiente" al reflejar decisiones creativas de sus autores y presentar "una singularidad propia que lo distingue de otros juegos basados en el alfabeto", destacando especialmente su configuración visual circular y su dinámica particular.El sevillano Rafa Castaño, ganador de un bote de 'Pasapalabra'.Posible cese de emisión e indemnizaciónLas consecuencias prácticas de la sentencia son relevantes. MC&F queda habilitada para reclamar el cese de la emisión de Pasapalabra si el programa continúa incluyendo El Rosco sin autorización. El Supremo ha validado además la posibilidad de imponer indemnizaciones por los daños que se sigan produciendo si persiste la conducta infractora.En cuanto a la indemnización ya reclamada, el tribunal ha confirmado su validez al acreditarse que la conducta infractora ya existía en el momento de la demanda. MC&F había solicitado 50.000 euros por daño moral, además de una cantidad por daños materiales futuros a determinar posteriormente. No obstante, la vía más probable es que ITV o Atresmedia negocien con MC&F el pago de los derechos para poder seguir emitiendo el programa con su prueba estrella.