Cuando el Air Force One aterrizó el martes en Alaska para sumar a Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia, al séquito de empresarios que han acompañado a Donald Trump en su viaje a China, algunos interpretaron esa invitación de última hora como una señal de progreso para desbloquear las ventas de la compañía en el gigante asiático. Sin embargo, el presidente estadounidense y el magnate tecnológico han regresado a Estados Unidos sin ningún acuerdo positivo bajo el brazo.Seguir leyendo....